Años luz

El ámbito educativo, con la activa participación de padres y alumnos, refleja estos días una actividad muy propia del comienzo del año escolar en el sistema público de educación. Niños y jóvenes, la mayoría con deseos de reintegrarse a las aulas y compartir con los compañeros, pero también en la Universidad Nacional cuyas fechas de prematrícula están cercanas. Y es que también las vacaciones cansan o aburren, pues el círculo individual es muy reducido, mucho más si no se desarrolla actividad de ayuda o entretenimiento.

Pero volvamos a esos días previos a la vuelta a la escuela, cole o universidad. La compra de los útiles que para algunos es el primer dolor de cabeza del año, es aceptado con responsabilidad y aunque no falta quien habla de gastos, como si fuese ir a la trucha o el “súper”, la mayoría, aunque no lo entienda mucho, lo considera una inversión, contribuir a la calidad de vida de la prole en su mayoría de edad o en la formación de su familia.

Esta última consideración debiera prevalecer en todos los padres de familia, de manera que aunque la educación pública fuese gratuita, no debe faltar el respaldo de los progenitores, sobre todo en una sociedad como la nuestra en la que lo que no cuesta se hace fiesta, lo que es de todos es de nadie o no se sabe apreciar y valorar aquello que se recibe como si otros tuviesen el deber de resolver las urgencias y los necesitados el derecho de recibir soluciones.

Aún en países con elevado nivel educativo y sólido entramado social nadie elude responsabilidades, al contrario, no precisan de presiones, sino que profundas convicciones marcan su conducta ética y comportamiento ciudadano. Nosotros estamos a años luz por lo que habrá que disminuir la distancia con el combate frontal a la corrupción, con la exigencia del uso racional y eficiente de los recursos y con la concienciación de todos en las responsabilidades de la sociedad. Primero, los primeros, que no se hagan los “locos” o crucen la línea de la legalidad, pero también los padres de familia y los maestros, pues deben ser ejemplo y orgullo de sus hijos y alumnos.

Los universitarios, muchos integrados al mercado laboral y otros con deseos de culminar una carrera, pareciera que tienen mayor deseo de iniciar el período, aunque las condiciones internas del alma mater muchas veces defraudan el interés y anhelo de los jóvenes, pero habrá que seguir… Como en todos los campos, el inicio de año crea expectativas que hay que sostener, aprovechar y disfrutar durante los doce meses.