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Sin “pestañazos”

Nada hay oculto…. advierte la sabiduría popular, y eso que en el adagio no se refería al tiempo necesario para que se conociese. En nuestros días habrá que completar ya “que no se conozca al instante” porque no faltará una cámara o un celular que no registre lo que ocurre y personas interesadas, por el motivo que sea, para colocarlo a la vista de todos.

¿Sorprendente? Estamos envueltos en tecnología que en el habla de calle no es mala ni buena, sino todo lo contrario. Las personas son las que proporcionan el calificativo con su uso.

En los trágicos hechos ocurridos en cárceles de máxima seguridad sorprendieron muchos elementos, pero uno de ellos resaltó por ser hasta ahora inédito en el sistema carcelario, supermillonario, que ha proporcionado sus beneficios a la sociedad, pero que en los escasos años de su existencia ha comenzado a presentar graves fisuras que evidencian la indefensión ante la delincuencia organizada y su propia debilidad interna, viejas lacras.

La difusión inmediata de los videos constituye una prueba irrefutable de que “algo, mucho, huele a podrido…” aludiendo a la frase del dramaturgo inglés, porque el área de cámara es de acceso restringido y en ella hay personal permanente para observar quién va, quién viene, qué traen o qué llevan, aunque en un “pestañazo” se coló la pistola, el cuchillo, se abrieron portones y todo como ensayado quedó grabado y para que lo supiese el que encargó de inmediato subió a la red en el privilegiado adjetivo de “viral”.

Durante décadas el sistema carcelario acusó graves deterioros no solo en instalaciones físicas adonde en centímetro se medía el espacio para cada reo, sino en el “compadreo”, como primer paso para tener poder, entre reos, autoridades y custodios.

Hay instalaciones nuevas. ¿Modernas? Quizá. Lo que ha vuelto es la misma piedra en la que tropezar, el personal que supuestamente, según los círculos establecidos para aumentar la seguridad hasta su grado máximo, ha sido infiltrado, pues no hay otra explicación a dos escenas similares, con pocas horas de diferencia, difundidas en las redes para enviar el mensaje “encargo” realizado.

¿Rescatar? El rescate debe ser permanente, los enemigos del seguro y buen funcionamiento en aras de la justicia y de la confianza de los ciudadanos están ahí, tienen recursos, dentro y fuera, y van por delante, cualquier “pestañazo” o muestra de “bolsa lista” es aprovechado. Por ello las instalaciones, tecnología y reglamento necesitan con prioridad profesionales honestos, bien remunerados y protegidos para evitar su vulnerabilidad.