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Sobre la recuperación de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), su salvación y el camino para llegar a ello se habla mucho, abundan los criterios dispares, aunque todos revelan una misma finalidad que en el campo teórico es unánime, pero como señala la sabiduría popular, la dificultad está en “quien pone el cascabel al gato”.

Desde hace años, el tema de la revisión de los contratos es asunto de conversación hasta en el parque, pero nada que nada y, con razón, pues los contratos firmados deben cumplirse y, si resultan perjudiciales para la economía de la empresa, señalar no solamente a quién negoció, sino a quién aprobó y quién dio el visto bueno final.

En otros tiempos bastaba la palabra o el apretón de manos entre las partes para aceptar el compromiso, ya que aceptaban de buena fe que lo hablado era entendido. Se fue complicando la sociedad y ya a nivel individual el apretón de mano es para risa, la palabra con el significado de lo hablado es entendido dejó de existir y ahora solo documento, cuyo contenido pasa a los tribunales nacionales e internacionales, adonde queda sellado el derecho y el deber de cada parte. La atención sobre las empresas públicas se halla en la Enee, para la que se busca desde hace años su recuperación sin poder hallar una solución, ya que con cada novedosa iniciativa se multiplican las dificultades. Nuevamente se escuchan palabras, solo palabras, alentadoras “de ahora en delante”. El titular de la Comisión Reguladora de Energía expresa que ahora sí “cumplirá su papel para el cual fue creada”. Del dicho al hecho… Obras son amores y no buenas razones… No haría falta recurrir a la sabiduría del pueblo, pues los ejemplos de mesías, prometedores y charlatanes están al día, por lo que será necesario que en la Enee los hechos señalen el camino de la recuperación y sobrepasen definitivamente a los estudios de preproyectos, de proyectos, de iniciativas parlamentarias y de los contratos con contenidos fina y astutamente elaborados para lograr su aprobación y firma.

Al abordar la crisis de la Enee, de inmediato salen las pérdidas técnicas y no técnicas, y la mora, pero es necesario abordar el costo de la energía en su fuente de generación, en la transmisión y en la lectura del consumo. Lo primero asombra, puesto que aquello de los costos fijos se ha convertido en la nueva fábula de Midas, por lo cual, de momento, vuelve a la palestra el tema de la renegociación de contratos como fin de privilegios.