Más noticias

“No estás solo...”

Recientemente nos referíamos en esta misma columna a la salud mental al conocer la investigación y conclusiones de los alumnos de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma en el Valle de Sula, donde señalan que la depresión, con sus gemelos el estrés y la ansiedad, satura la jornada estudiantil, la actividad laboral y las relaciones familiares de frustraciones y desengaños, en una época de la vida que debiera ser de aprendizaje, descubrimientos, aventuras y de camino hacia la integración plena y personal en la sociedad.

La realidad viva de las graves consecuencias de conductas depresivas son atendidas diariamente en el hospital San Juan de Dios, donde la plática en la consulta va descubriendo los ámbitos oscuros de la personalidad, no pocas veces creados como defensa ante la hostilidad exterior, van recibiendo luz, que con el paso de los días el paciente con orientación de un profesional va ubicando su problema en una dimensión personal desde la que se trazan perspectivas, se valoran los esfuerzos y se reconocen los éxitos con el mejoramiento de la calidad de vida y la inserción plena en el grupo social.

El personal del San Juan de Dios ha emprendido una campaña con motivo del Día Mundial de la Prevención del Suicidio: “No estás solo, estoy contigo”. Ese es el lema revelador de situaciones desconocidas en la sociedad, pese a que su mayoría se generan en acciones colectivas mucho más marcadas en esta época, en que la tecnología, sobre todo en los jóvenes, incrementa la soledad, el alejamiento y las fantasías, que concluyen en frustración, inicio de depresión y en camino al suicidio.

Al referirse a niños y jóvenes, la persona responsable de la gestión clínica en el hospital asegura que es el grupo más inclinado a quitarse la vida. “Tuvimos hasta junio dos casos diarios de niños de entre 10 y 15 años que tenían pensamiento de muerte, pero no habían atentado contra su vida”. Las causas de este comportamiento en los menores de edad está más ligada al ámbito familiar, donde la ruptura y la violencia dejan profundas huellas, así como a la hostilidad, bullying, cuyos efectos de desastre se multiplican con el uso de las redes sociales. Ello lleva al muchacho a aislarse, buscando defensa en la soledad, incluso en casa, donde cada quien da más importancia a la pantalla, grande o pequeña, que a la familia.

El personal del hospital San Juan de Dios, cercano y comprometido en situaciones graves de salud mental, presenta una invitación que es desafío, “no estás solo, estoy contigo”.