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De la firma al hecho...

Recursos para comenzar y para atraer los millones. En principio, el reciente acuerdo con el Fondo Monetario Internacional fue calificado como efectiva tarjeta de presentación para iniciar el fin de las penurias financieras de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica que no halla por donde tirar por los contratos, por pérdidas, robos y la carga laboral. Todo un océano de problemas y obstáculos, con nombre y apellido, al que no se le da una solución que, desde luego, no será milagrosa, de la noche a la mañana, pero sí lo suficientemente sostenible para rescatar la empresa y proporcionar confianza y credibilidad en los abonados.

Los millones pueden asustar, pero es más el terror porque las medidas adoptadas no solo no han mitigado la veloz carrera de endeudamiento, sino que la mora aumenta como bola de nieve, el servicio se retrae con cada prolongado y frecuente corte programado o no programado de energía, la factura mensual golpea a todos los sectores. Hay malestar y descontento, y lo que está por delante no es necesario adivinarlo, pues puede producirse alguna pausa con las lluvias, pero en unos meses más volveremos a lo mismo o peor.

Con la suscripción del acuerdo con el organismo crediticio internacional el Gobierno presentó un plan integral para el rescate del sector energético en el que resaltaba el fortalecimiento institucional, la credibilidad en el sistema y la negociación estratégica con todos los participantes en el sistema. Eso de negociación se viene escuchando desde hace décadas y la sorpresa es que hay más contratos y menos pago (léase deuda) con los proveedores de energía.

Aludiendo al dicho tradicional podemos señalar que “de lo escrito al hecho hay muchos trecho” y es, precisamente, las debilidades en ese trecho lo que ahuyenta el capital del que se confiaba ya para reestructurar la deuda por casi tres mil millones de dólares. Volvemos a lo mismo, lo primero será iniciar un camino efectivo en la reestructuración que evidencie la credibilidad y seguimiento, pues los créditos requieren un mínimo y, en ocasiones, un máximo de garantía que en caso de la Enee casi hay que sacarla por arte de magia porque sus cuentas no dan para mucho más.

Aunque el contrato con Empresa Energía Honduras (EEH) para el que anuncia ya una hoja de ruta, centra la atención, la crisis de la Enee va mucho más allá y el fortalecimiento de la comisión reguladora y el manejo transparente de las tres unidades de negocio pueden proporcionar esperanzas; pero la crisis exige muchas más que expectativas, planes y firma de documentos.