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La dieta

El cambio climático se ha convertido en las últimas décadas en asunto diario de conversación, de negociaciones, de sorpresas e informaciones, de tal manera que no hay lluvia o sequía que no se acredite al fenómeno; veranos, con temperaturas récord, que alarman. Los glaciares, que hoy son menos y los mayores causantes del aumento del nivel del mar. Toda una historia del siglo XXI tratada con sarcasmo como “cuento chino”, con menosprecio, la ruptura de acuerdos y con irresponsabilidad. Es tarea para otros, la nuestra es la economía, el mercado, el consumo y el bienestar, responden.

La introducción parece exposición de alumno en el aula, pero su contenido es tan real que el consejo para la sobrevivencia colectiva va más allá de los gases efecto invernadero con la contaminación de la industria hasta identificar la deforestación, el consumo con alto nivel de residuos sólidos y líquidos que invaden masivamente las aguas y, en países en desarollo, la pobreza. Todas las explicaciones al más alto nivel no llegan a calar, pese a convenios y tratados que fenecen en nombre del mercado y del comercio.

Para incentivar más la integración de los ciudadanos en el proceso de salvación de la Tierra, un grupo de expertos de la ONU elaboró un documento en el que, por primera vez, se vincula el cambio climático y la degradación del suelo, con una consecuencia inmediata, sorpresiva, pero real, sin aceptación oficial, hasta ahora, de un cambio de hábito en la alimentación, otra dieta que suena a escena de película glamurosa a más de 500 millones de personas, para quienes no hay más menú que lo que da la tierra.

Si anteriormente la atención se centraba en la industria, el transporte o la energía, la carta sigue en las mismas manos, alimentación, ¿quiénes?, tierras, ¿de quién?. Sin embargo, el drama por el cambio climático se acentúa y aumenta.

El debate sale ya del ambiente científico para llegar al plato con recomendación de dietas sostenibles que ayuden a salvar el planeta. La conclusión de 107 expertos de 52 países dan un papel protagónico a la cocina, la mesa, al plato, al ciudadano, que es quien decide en los tres anteriores la posibilidad de ayudar, con una dieta saludable y menos desperdicio de comida, a salvar al mundo de catástrofes. ¿Su dieta? Anticambio climático, recomiendan los expertos de la ONU, pero sin dejar de defender el bosque y evitando la contaminación, de lo contrario, otro informe, un centenar de firmas con las temperaturas para arriba y los glaciares para abajo.