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Hacia la solución

Va amaneciendo que no es poco, aludiendo a una película española, avanza el proyecto de la construcción de las plantas de tratamiento de aguas servidas que corren superficialmente o llegan a los cauces de ríos y quebradas de San Pedro Sula con numerosas cloacas a cielo abierto. El problema se agudiza en la medida en que aumenta la población, el desorden urbano es evidente en la invasiones de terrenos carentes de los más elementales servicios públicos. La expansión industrial es también un determinante contaminador, pues todo va a las redes de alcantarillado que desembocan directamente en cauces que desde El Merendón o de occidente, como el río Chamelecón, recorren el valle de Sula hasta llegar al Caribe.

La información proporcionada por el gerente de Aguas de San Pedro abre grandes expectativas para la ciudad que se encuentra rezagada, incluso, con relación a cercanos municipios de Cortés que llevan años protegiendo el agua y el ambiente, pero que su labor es afectada por la contaminación originada en San Pedro. Muchas han sido hasta ahora las dificultades, particularmente de entendimiento, y complejas las explicaciones, pero el proceso avanza, no con la rapidez que se necesita, pero sí con la seriedad necesaria en ambas partes, Municipalidad y concesionaria, para que haya entendimiento y el proyecto tenga un avance indetenible con decisiones acordadas de acuerdo con el contrato y compromisos adquiridos por ambos.

Cinco empresas, de 149 que participaron en la primera fase, entran en el proceso de licitación que en tres meses habrán de presentar sus ofertas, proyecto de construcción, costo y tiempo que iniciará a principios de 2020, con una duración estimada de dos años. Terminó la precalificación y se abre el camino de la calificación final que habrá de conocerse antes de fin de año, con lo que se iniciará el rescate de las aguas superficiales y la salvaguarda de las subterráneas en riesgo por las filtraciones.

Asunto delicado y urgente es la condición para utilizar el terreno de Chotepe donde se construirá la planta de tratamiento, donde viven unas dos mil familias que, de no tomar una decisión urgente y prudente, aumentará su número por aquello de poder obtener otro terrenito. Como señalamos anteriormente el entendimiento es necesario, más cuando hay antecedentes cercanos de enfrentamiento, aunque haya sido a sottovoce. San Pedro Sula necesita, más que urgente, tratar sus aguas servidas para la salud de la población, defensa del ambiente y mejoramiento de su imagen.