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Mona y seda

Si todo fuera como se sueña y se diseña en un escritorio o en una reunión de junta directiva y expertos, el éxito estaría asegurado y, sin duda, hasta aburriría, pues todo saldría de acuerdo con cálculos y previsiones, siempre que no hubiese oculto, con mala fe, algún factor distorsionador que diese “gato por liebre”, como dice la sabiduría popular. La Empresa Nacional de Energía Eléctrica ha dado a conocer su proyecto de fraccionamiento para tratar de deshacer el descomunal entuerto en que se halla con asfixiantes deudas, deficiente generación, pérdidas en distribución, agobiante facturación mensual y pesada carga en compromisos laborales.

Tres son las empresas, unidades de negocio es más moderno, que forman parte del proyecto de rescate de la Enee presentado al Fondo Monetario Internacional, con el que está lista la firma de la nueva carta de intenciones, cuyo principal obstáculo ha sido la situación calamitosa de la empresa eléctrica, para la que ni la contratación de la Empresa Energía Honduras, EEH, para la reducción de pérdidas ha tenido los efectos señalados en los documentos firmados. Como dirían los más optimistas, ¿más que perder? La Enee se mantendrá como empresa matriz, ojalá no permanezca como monumento burocrático, renovado e incrementado con cada administración, pues en principio todo es presentado como ideal; pero al paso de los meses aparece la vileza de intereses, no solo ajenos, sino contrarios a la empresa, ahora empresas, y sus abonados.

Uno de los más graves problemas en el sector energético son los contratos por aquello de la generación de energía y sus costos fijos, sobre todo estos últimos, en los que recaen las mayores sospechas, puesto que con el solo hecho de la contratación nacen los compromisos financieros que deben cumplirse. El origen está en la aprobación y firma de los contratos, después las quejas, los anuncios de renegociación, que no pocas veces terminan en tribunales de afuera. En teoría, la división de responsabilidades en el sector energético se presenta favorable, pero de los estudios, cálculos, previsiones y recursos a la administración de activos y pasivos hay espacio intergaláctico. La generación, contratos incluidos, transmisión, trabajo de campo y distribución, con factura mensual incluida, queda en manos de personas, como ahora mismo, por ello es necesario llegar a la raíz de los problemas con soluciones eficaces, no cosméticas de cara, a los abonados, pues la experiencia y la sabiduría popular enseñan que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, ya que el mal no está en las iniciativas, en los proyectos o contratos, sino en las personas que proponen, aprueban o ejecutan. Hay que llegar al corazón de los problemas.