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Todo tiene arreglo

"Todo tiene arreglo, menos...” es la sabiduría popular aplicable a los sucesos de estos últimos días y la respuesta a la necesidad y exigencia de un entendimiento entre las partes, que con visión superior aprendan del pasado, no solo el cercano, sino de la larga huella de nuestra historia, comprendan en toda su dimensión, no solo gremial, la oportunidad de realizar los cambios y transformaciones necesarias y acepten con alta responsabilidad los compromisos a que, por medio del diálogo, negociación y acuerdos lleguen en las próximas semanas, durante las que habrá sus altos y bajos, sus encuentros y distancias; pero nunca cese de dialogar, porque hablando se entiende la gente.

El retorno a las labores en los centros educativos y el área de salud impactó positivamente ayer en padres de familia, que se expresaron muy favorablemente con la apertura de escuelas y colegios, así como el sector docente, que en horario habitual recibía a los alumnos. Más complicado se presentó en hospitales, donde la afluencia de pacientes, mayor a la de por sí ya creciente asistencia, hizo que el personal, con mayor paciencia que otros días, atendiese en consulta externa y emergencia, pues hasta esta última llegaron las secuelas de las movilizaciones de estos días.

Ahora, con la repetida experiencia de bloqueos, saqueos y vandalismo, habrá que unir fuerza en pro de los objetivos y metas de la plataforma gremialista, al que se engancharon personas ajenas a los profesionales de la educación y salud en procura de intereses claramente expuestos, como en ocasiones pasadas.

El centro en la ruta a emprender tanto en el prediálogo, ya iniciado en las partes, como en el diálogo, cuyos calificativos han expuesto reiterada y claramente las partes, como en el posdiálogo, donde más se conocerá la sinceridad de todos, pues “hechos son amores y no buenas razones”.

Educación y salud, las dos columnas fundamentales para siquiera otear en el horizonte el mejoramiento en la calidad de vida de los hondureños, que se irá consolidando en la medida en que, como señalamos recientemente, sean el centro de las políticas de Estado, no el capricho o el ventajismo de Gobiernos.

Son tantos los problemas que los inmediatos queman, pero con visión a mediano y largo plazo la educación y la salud irán cambiando nuestro país que, generalmente, no son del interés de los políticos, con miopía agravada cada cuatro años. Va a comenzar la etapa de hablar y escuchar sin dejar de trabajar y así alcanzar la meta del mejoramiento en la calidad de vida de los hondureños.