Seguro social

"A finales de abril tenía la cita trimestral con el médico del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). Después de cuatro horas esperando, a media mañana llegó la confirmación: ‘no hay consulta porque los médicos están en asamblea informativa’. El paso inmediato, conseguir cita para este lunes pasado, día en el que seguía la asamblea informativa.

En estos dos meses, pese a cotizar religiosamente, tuve que comprar medicinas porque en abril no hubo receta electrónica, ni tampoco en mayo. ¿En junio? Si han desaparecido las asambleas informativas a lo mejor hay medicamentos y tengo un gran alivio en la economía familiar, que no es por ayuda del Seguro, sino por el respeto a mis derechos como afiliado”.

Así se expresaba un cotizante de la seguridad social que no es de salud pública, sino de quienes, trabajadores y patronos, contribuyen a su sostenimiento con una cuota fijada por la directiva y que es deducida en planilla. Extraña que el personal siga los llamados de los empleados públicos del área de salud, aunque hay quienes laboran en el sistema privado de la seguridad social, en hospital o centros de salud del Estado y en otros centros o clínica donde atender a pacientes.

En la edición del martes, con documento gráfico para que no hubiese duda, LA PRENSA presentó la masiva asistencia de pacientes en el área de emergencia, donde con más paciencia que Job esperan atención, pero, sobre todo, renovación de la receta enviada electrónicamente a la farmacia para recibir los medicamentos habituales para la presión, diabetes, artritis... Una ruta diaria, que aunque proporciona alivio, es una jornada completa de incomodidad y dolencias que no merecen quienes tienen derecho a la atención médica y hospitalaria por estar al día en su cotización.

Puede parecer simplista esta visión, pero el IHSS no acaba de salir de una de sus peores crisis, con implicación de directiva, dirección, ejecutivos y proveedores, para que ahora los problemas del sector público golpeen a los afiliados al Seguro, quienes con el aumento en las cotizaciones son parte fundamental en la recuperación de la institución. ¿Por qué no aliviar proporcionando los medicamentos del mes anterior, claramente señalados por el doctor en el sistema interno, a los pacientes plenamente identificados? Para los afiliados de la tercera edad, por ejemplo, la atención se limita a la preclínica, a dos preguntas del doctor en la consulta y a recetar las medicinas habituales. ¡Tan difícil es hacer la vida menos desagradable y penosa!