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Gremios politizados

Que las personas de manera individual, o colectividades enteras, tengan una determinada inclinación ideológica es natural y legítimo. Hasta en las democracias más asentadas, el caso de los Estados Unidos es ejemplo de ello, hay sindicados que públicamente apoyan a determinados partidos políticos e, incluso, financian sus actividades; el de los trabajadores del sector educación, que en ese país aglutina a maestros, conductores de autobuses escolares, personal de servicio en instituciones educativas, etc., apoya al Partido Demócrata públicamente, y nadie se escandaliza.

En Honduras la historia no ha sido muy diferente. Durante casi un siglo el bipartidismo causó que hubiera centrales obreras o sindicatos de profesores afines al liberalismo o al nacionalismo. Así, hubo, durante décadas, un Colprosumah alineado con el Partido Liberal y un Pricphma, claramente nacionalista. Durante el gobierno del doctor Suazo Córdova, cuando un sector del Colprosumah parecía inclinarse hacia la izquierda, se produjo una escisión que lo llevó durante varios años a la división. Existió en ese período un Colprosumah “auténtico”, más cercano al poder. En el caso de los abogados, históricamente, también ha habido influencia de los partidos tradicionales que han querido traer agua a sus molinos desde la actividad gremial.

Otros gremios profesionales, aquellos formados por médicos, odontólogos, ingenieros, etc., hasta ahora se habían mantenido al margen de las tendencias políticas y más se habían dedicado a procurar ventajas salariales para sus afiliados por medio de los famosos estatutos y legislaciones especiales para su beneficio. Y decimos hasta ahora porque lo que está sucediendo con el Colegio Médico parece llevarlo por otro rumbo.

Las acciones recientemente acometidas por la dirigencia de ese gremio, por una supuesta defensa de la salud pública, ha rebasado el aspecto gremial. El respaldo tácito a las conductas delincuenciales de los que han puesto fuego al patrimonio histórico de la capital, no tiene justificación gremial. Las continuas amenazas en contra de la convivencia y paz social, tampoco. Es claro que la alianza entre la dirigencia del Colegio Médico y algunos dirigentes magisteriales no tiene como fin defender los intereses del pueblo, puesto que han continuado sumiéndolo en la ignorancia y en la enfermedad, sino mantener la zozobra en las calles para continuar con el plan desestabilizador que los que ya sabemos han soñado por años, pero sobre todo, en los últimos once o doce.

Lo peor es que los médicos y los profesores que no apoyan esos planes se quedan callados o responden tímida y tibiamente ante los abusos tendenciosos y políticamente sesgados de sus supuestos representantes. Y mientras no hagan oír sus voz y respetar sus posturas, aquellos continuarán poniendo en peligro la paz social indispensable para el desarrollo.