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¡Casi nada!

Si recientemente desde Hondutel escuchábamos que la empresa de telefonía necesitaba urgentemente un plan de rescate calificado de consistente, creíble, ejecutable y financiable; ¡casi nada!, pero con el agregado prometido y formal de que la ineficiencia de la Enee no se trasladará a las tarifas; también ¡casi nada!, sería toda una revolución, pues acabaría con un nefasto sistema sobre el que recae la mayor desconfianza en la sociedad. Hoy ya sobrevuela el fantasma y comienza a escucharse aquello de que no hay energía más cara que la que no se tiene. Saquen consecuencias.

Sin embargo, la voz de alerta ha sonado para salir del “limbo”, ya que para atender la mayor demanda y las calculadas previsiones de aumento en el consumo de energía se requiere inversión y se pregunta el sector privado quién va a invertir para vender a una entidad en bancarrota. El coordinador del Gabinete Económico ya anuncia su misión, condicionada por la situación de la Enee, pero más allá. El objetivo es “generar una solución integral que pasa por restituir la institucionalidad y conservar la estabilidad macroeconómica del país”. Aceptación pública, una vez más, del gravísimo peligro y enorme peso de la situación energética para estabilidad del país y para el saneamiento de finanzas al más alto nivel.

¿De dónde vendrá la solución para el pago del 84% de energía de los generadores privados, cuyos contratos están ahí y, aunque onerosos, fueron firmados y habrá que honrarlos para no ahuyentar la inversión y con ello perder competitividad por los obstáculos en la producción y por el aumento en los costos? No podemos quedarnos a oscuras, no es ninguna advertencia o amenaza”, señala la voz oficial de la empresa privada, por ello el Cohep espera conocer en las próximas semanas el plan de “rescate”, cuya consistencia, credibilidad, ejecución y financiamiento tendrá peso decisivo en un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, de lo contrario “será muy difícil refinanciar y hacer frente a las obligaciones de la Enee”.

En concreto y aterrizando para no crear demasiadas expectativas hay que volver a lo mismo: conocer el costo real de la energía e iniciar la campaña de educación para el ahorro. Escuchar lo que dicen los funcionarios y seguir mirando al contador para aminorar su velocidad y darle más tiempo de descanso; pero con lo agradable del aire acondicionado en verano, con la rutina de la televisión y el foco encendido en la noche... El consumo hay que pagarlo todos, pero seguiremos la pista de las ineficiencias en la empresa, no nos lleguen entrelíneas o a la sombra de una lectura abultada. ¡Casi nada!