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Izquierda en retroceso

San Pedro Sula, Honduras

El triunfo de Nayib Bukele en El Salvador es un capítulo más del retroceso de la izquierda en toda América Latina. Quedan, para consuelo de algunos obcecados: Maduro, quién sabe por cuántos días más; Ortega, que se mantiene en el poder a fuego y sangre; y, Evo Morales, que se presentará a una tercera reelección previamente rechazada en plebiscito por el pueblo boliviano.

Ese retroceso no es gratuito. Durante los años en los que la izquierda tuvo la oportunidad de gobernar prácticamente todo el subcontinente, solo se dio un cambio de discurso, se cayó en un populismo infructuoso, se empeoraron los índices de corrupción, hubo mejorías efímeras en los índices de desempleo y, al final, la población se dio cuenta que los eslóganes no cambian la realidad y que el marxismo, descarado o disimulado, ha sido tal vez el mayor fiasco filosófico y económico de la historia y que quedan creyendo en él únicamente los que se benefician de los gobiernos que lo ondean como bandera de lucha, pero que, objetivamente, no ha funcionado nunca ni funcionará jamás, no sacará a nadie de la pobreza y que no es más que una fuente inagotable de odio y de generación de conflictos.

La pésima memoria y la ceguera selectiva de muchos latinoamericanos parecen haber olvidado el caso cubano. Luego de sesenta años de dictadura de partido, con el cuento del bloqueo, Fidel Castro y sus compañeros han justificado la gestión deficiente de un sistema insostenible que se mantuvo en pie gracias a la generosidad soviética, a la colaboración del turismo europeo, a las dádivas chavistas y la reciente apertura capitalista que medianamente ha oxigenado la economía de la isla. No obstante, a pesar de la triste experiencia cubana, no le faltan defensores, por puras razones ideológicas, por el afán de llevarle la contraria a los Estados Unidos o por simple y llana estupidez. De más está decir que el fracasado experimento socialista de Cuba se ha sostenido a costa de exilio, persecución, cárcel y muerte, y que quien niegue esta afirmación es o se hace el tonto.

Alguien ha dicho por ahí que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional fracasó como partido político y como gobierno por la herencia dejada por Arena. Otra afirmación hecha desde la insensibilidad política, la ignorancia y la falta de conocimiento de la realidad salvadoreña. De hecho, el FMLN llegó al poder porque los salvadoreños buscaban una opción diferente, aunque aquellos comandantes hubieran dinamitado puentes y cometido mil desmanes. Al final, decepcionaron a la ciudadanía y ahora los mandan de vuelta para sus casas. Como pasó en Argentina, Chile y Brasil, como pasaría en cualquier país en el que la población recuperara la sensatez.