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La violencia de género

Recientemente, como lo destacó LA PRENSA, unas 1,200 personas se reunieron en San Pedro Sula en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia de Género contra la Mujer, marchando por las principales vías de la ciudad y portando globos color naranja para sensibilizar y hacer conciencia en las autoridades y la ciudadanía contra la violencia de género, vinculando de esta manera a nuestro país a la campaña mundial conocida como Únete, cuyo lema impulsado este año por la Organización de Naciones Unidas (ONU) es “pinta al mundo de naranja”.

Y es que de acuerdo con el Centro de Derechos de la Mujer, durante el año 2017 se registraron en nuestro país 336 de estos crímenes, y lo más preocupante es que, en la mayoría de los casos las víctimas fueron abusadas, y en otros fueron objeto de violencia doméstica, y a pesar de ello quedaron impunes. Lo que nos coloca, de acuerdo con las organizaciones defensoras de los derechos de la mujer, como un país altamente machista.

Esta perniciosa conducta se ha repetido en 2018 superándose porcentualmente en forma preocupante su incidencia, al contabilizarse, según el Comisionado de los Derechos Humanos de Honduras (Conadeh), un feminicidio cada 17 horas, lo que viene a constituir un alto nivel delictivo que coloca a las mujeres hondureñas como un grupo vulnerable y en situación de altísimo riesgo.

Esto se produce, de conformidad con los organismos especializados de la ONU, en una especie de discriminación extrema, lo cual constituye para dichas entidades el primer factor por razón de género que deriva en un crimen de odio que menoscaba el ejercicio de los derechos fundamentales de las mujeres, lo cual exige una respuesta más efectiva de las autoridades que por su tolerancia viene a debilitar su confianza o credibilidad. Ídem del sector justicia por falta de contundencia en algunos casos o por la falta de sanciones ejemplares contra los responsables de esta clase de delitos, que por lo relacionado merece una rigurosa e inflexible condena.

La Fiscalía Especial de la Mujer cuenta, según se ha expuesto, con muy pocos fiscales asignados para la investigación de la violencia doméstica intrafamiliar. Y según se ha denunciado en diversos foros, algunos no tienen especialización o la capacitación suficiente para investigar esta clase de delitos con la perspectiva o con un enfoque de género. Lo que viene a contradecir las convenciones internacionales suscritas por Honduras que establecen la obligatoriedad del Estado para actuar con la debida diligencia en la investigación y castigo de esta conducta criminal, que, en el caso de las muertes violentas de las mujeres adquiere una inusitada y particular connotación especial. Que como lo expone el director del Proyecto Génesis que auspicia la Fundación Nacional para el Desarrollo de Honduras (Funadeh), “necesitamos un alto a la violencia, un alto a la violencia contra las mujeres, las niñas y la juventud y un alto a la discriminación”.