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El dengue y su grave incidencia

En una reciente edición LA PRENSA relaciona la incidencia del dengue en nuestra población, que en vez de disminuir ha ido en aumento, superando en unos dos mil casos a las cifras del año pasado. Solo en 2018 ya van 6,442 enfermos de dengue clásico y 594 del grave, causando ya varias muertes y graves daños a la economía nacional.

Según las estadísticas de la Secretaria de Salud, en las últimas cuatro semanas se han registrado mil casos nuevos, siendo Tegucigalpa y los departamentos de Cortés, Yoro, Olancho, Comayagua, Colón y Atlántida los más afectados con esta alta incidencia, a pesar de las actividades de abatización y fumigación realizadas por las autoridades sanitarias y de las campañas de prevención, que no han sido suficientes y deben, consecuentemente, redoblarse. Esta enfermedad causa un grave daño no solo a la salud de los hondureños que la padecen, sino que también, como se expresa, a nuestra economía que se ve seriamente afectada en el ramo laboral y en la producción, lo que supone una situación alarmante que amerita mayor y eficaz respuesta de las autoridades del ramo para su prevención y combate, cuanto más que los efectos de la época seca favorecen la enfermedad, como también las condiciones climáticas en la proliferación del Aedes aegypti, su principal vector. La incidencia de esta enfermedad no es exclusiva de nuestro país. Según fuentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de casos ha crecido en forma espectacular en América Latina, pasando a ser una enfermedad endémica o común en más de 40 países, más particularmente en los tropicales como el nuestro, debido a los efectos del calentamiento global y a los particulares condiciones del clima. Es preciso que nuestras autoridades tomen conciencia de este grave mal, sobre todo que ya estamos en temporada seca, durante la cual el zancudo se multiplica produciéndose la mayoría de los casos que colocan a Honduras como el de mayor incidencia en Centroamérica, por lo que los mecanismos de prevención se deben poner en práctica con mayor contundencia, fortaleciéndose la coordinación interinstitucional entre las autoridades del ramo y demás dependencias del gobierno central para poner en práctica las estrategias necesarias para su combate y erradicación, los planes de contingencia; y se revisen los planes epidemiológicos ante un eventual brote en los meses de verano. Siendo vital, también, que la población tome sus propias medidas que deban evitar la enfermedad y la proliferación del zancudo. Ahora mismo, las campañas educativas se deben intensificar para eliminar los criaderos de zancudos que producen el dengue y para sensibilizar a la población que debe participar en las actividades de precaución, control y eliminación de los criaderos, y en la eliminación de basura, que en general son algunas de las principales causas que disparan esta enfermedad.