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Los “pegues”

Quizás tras la programación de apagones, muy frecuentes en los últimos meses, se haya logrado un cierto mejoramiento en el servicio de la energía eléctrica, en línea con lo que se estipula en el contrato de concesión al contemplar como prioridad las pérdidas como las mayores causantes del secular déficit en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica. Hasta ahí, por desconocimiento de la población, puede pasar, pero el punto crítico para los abonados se halla en la medición del consumo de energía en empresas, en viviendas y negocios que se refleja en la orden mensual de pago y ahí es donde nos hacemos la pregunta. ¿Se ataca el déficit de la Enee con los aumentos en la tarifa y otros inexplicables, con una significativa reducción de pérdidas técnicas, con mayor número de abonados que pagan y con disminución de la mora?

De momento, casi todo va cargado con muy escaso éxito, al pago del consumo real o “leído”, en la búsqueda, dicen, de terminar ni a finales de siglo con los números rojos en la contabilidad de la Enee. El camino más fácil o el atajo llega a su fin con la intervención directa del Gobierno, que ha comprobado documentación con recargos irregulares y cobros mensuales alterados, por lo que señala la necesidad de deducir responsabilidades y devolver lo cobrado en forma injusta. Al momento de redactar esta columna editorial, no se conocían los detalles para el cumplimiento de estas promesas.

La mirada está fija en la concesionaria Empresa Energía Honduras, pero hay que comenzar por casa, puesto que al aumento de las tarifas el mes anterior ya se ha pegado el anuncio de que viene otro en diciembre, pues es el último mes del cuarto trimestre del año y cada tres meses, tarifas arriba, baje el petróleo lo que baje, haya el agua que haya en los embalses y aunque arrecie el sol o el aire, los contratos están bien atados. Y claro, al final, como consuelo de tontos, pues es mal de muchos, se apela al dicho “la energía más cara es la que no se tiene”.

La decisión está tomada tras la reunión de funcionarios con dirigentes del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, Cohep, de manera que en plan de refundación se aterrice en un tema concreto y delicado la comercialización, medición y facturación. En la oficina con teclado se hacen diabluras. El trabajo de campo, muy loable, va por otro camino, ahora toca lo justo, el que “gaste que pague lo que gasta”, ni un centavo más, pues si en ciertos sectores se roba con pegues, en confortables oficinas también hay “pegues” de consumo y, en consecuencia, de cantidades que salen al toque de dedo y se plasman en un estado de cuenta mensual con número e identificación a quienes va el “pegue”.