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Todo a punto

San Pedro Sula, Honduras

Los preparativos alimentan las ilusiones; el desarrollo de las acciones reiteradamente ensayadas es fuente de satifacción, alegría y superación; el después se llena de nostalgia que en esta era tecnológica se multiplica con la actividad en las redes sociales en las que desaparecen las fronteras y todo es de todos, o casi todos. Nos referimos a estos días en que los niños y jóvenes dan los útimos toques para los desfiles, anunciados hace semanas con los entrenamiento de las ruidosas bandas de guerra; el armonioso y silencioso diseño de vestidos y trajes, aunque haya falsos puritanos que se escandalicen con los gastos, pero no lo hacen con los derroches del fin de semana u otras ocasiones.

No asfixiemos las ilusiones de los pequeños ni la creatividad de los jóvenes con la amarguras de adultos que, en el fondo, todavía no han asimilado su paso por la vida y hasta se atreven a decir que lo de ellos, hace décadas, sí fue “bueno, bonito y barato”, no lo de ahora. Mejor disimulen calladitos los años, pues se ven más bonitos, y dejen que las nuevas generaciones, con todo el derecho de ser parte decisiva en la historia de Honduras, pongan el sonido, el color y la alegría en calles y plazas de todo el territorio nacional.

Los del eterno “no” arguyen por tradición que por fuerte de resuenen los tambores, por marcial que sea el paso y la cadencia musical derroche gracia en las palillonas eso no es patriotismo. El amor a la Patria se lleva dentro y se expresa en la conducta ciudadana de convivencia, honestidad y amor a lo nuestro, pero también con expresiones colectivas públicas en las que se identifican hecho y proezas históricas y a quienes las protagonizaron.

Todo está a punto en las familias y en los centros educativos para que en los próximo días los festejos sean expresiones cívicas en un ambiente alegre para todos y de recuerdo para los mayores, cuya nostalgia se transforme en riqueza de vida al acompañar a sus nietos o hijos desfilar como ellos lo hicieron hace solamente “algunos años”.

La celebración del 197 aniversario de la independencia, con monumentales desafíos en ruta hacia el bicentenario, es más que un llamado, reclamo, por lo nuestro, por el fortalecimiento en el conocimiento y amor a nuestra cultura, sin chovinismo, pero sacudiendo, cada vez con más fortaleza, aquello de que lo de afuera es mejor. Las festividades patrias son justa ocasión de orgullo, expresado en niños, adolescentes y jóvenes que exigen y esperan de los adultos un mejor futuro para hoy y las generaciones venideras.