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Los migrantes

Aunque pesa mucho aún en la tranquilidad de miles de familias hondureñas con respaldo en el Estatus de Protección Temporal, TPS, el plazo para eliminar el beneficio migratorio, las últimas cifras sobre el número de deportaciones empujan a la esperanza en las posibles regulaciones, pero, sobre todo, a una caída significativa del éxodo hacia el norte, tanto por las mayores dificultades y riesgos como al mejoramiento de las condiciones, sobre todo de seguridad y laborales, en nuestro país. Habrá aventureros, pero la mayoría no abandona la tierra y la familia si no es por el riesgo y el peligro inminente, particularmente jóvenes, en la ciudad, pueblo o aldea.

Significativa la decisión de la Municipalidad de Miami, al frente de la cual está el alcade Francis Suárez, de pedir a la administración Trump reconsiderar la medida sobre el TPS para centroamericanos y haitianos, decisión que afectaría a 44,800 personas que viven en el estado de Florida beneficiadas con esta regulación migratoria. Y no es el único grupo de autoridades estatales que llaman la atención de la Casa Blanca sobre el daño que se hará a la economía y sobre todo el mal y el dolor a miles de familias que tras vivir décadas en el país serían expulsadas, lo que evidenciaría la injusticia real, no vocinglera, para los hijos norteamericanos.

Este es el temor, pues la situación de indocumentado, en estos tiempos de redadas, es una vida de ruleta que al ir por calle, estar en el trabajo o simplemente tener una luz trasera mala del vehículo es motivo para señalar la ruta hacia afuera. Sin embargo, en este ambiente de tensión en las ciudades norteamericana se contradice con las estadísticas, pues a lo largo del año, a punto de terminar, las deportaciones en todos los meses ha sido mucho menor que en los dos años anteriores. Por la vía aérea han sido deportados unos seis mil hondureños menos; por tierra, desde México, han llegado más deportados que los de Estados Unidos. Las amenazas del gobierno de Trump así como el endurecimiento en la frontera sur han disuadido a muchos a emprender la aventura, lo que se completa, según fuentes oficiales hondureñas, con más y mejores oportunidades en el mundo laboral y en la convivencia armónica.

Difícil contabilizar, dadas las condiciones en las que abandonan los compatriotas el país, sin embargo, las autoridades reiteran “que cada vez son menos personas las que salen en busca de una oportunidad en el extranjero”. Necesitamos aumentar y mejorar la calidad de vida para que disminuya el éxodo, no haya víctimas en el trayecto y quienes habiten en el exterior tengan el pleno respaldo de la ley que le proporcione seguridad, confianza y estabilidad personal y familiar.