Sin una alianza entre Xiomara Castro y Yani Rosenthal, la próxima elección presidencial podría truncar las esperanzas de los aspirantes de Libertad y Refundación y del Partido Liberal.

El ajedrez político en Honduras de solo dos partidos fuertes, el Liberal y Nacional, ha quedado en la historia desde que llegó a la presidencia de la república Porfirio Lobo Sosa en 2010 y los dos periodos continuos de Juan Orlando Hernández.

Con la división del liberalismo, el Partido Liberal dejó de ser el más grande por su participación directa en el golpe de Estado del domingo 28 de junio de 2009 y la muestra palpable es haber quedado en el tercer lugar en las tres elecciones pasadas.

Con la participación de Libre, en dos elecciones, con Xiomara Castro como candidata presidencial, esta institución demostró su poder político y a pesar de no haber ganado, pasó a ser el segundo partido con mayor número de votos. La tercera participación de Libre en las elecciones presidenciales de 2017, al final hubo tanta confusión e incertidumbre, que se improvisó al nombrar como candidato oficial a Salvador Nasralla en una alianza desordenada.

Hubo problemas internos de principio a fin durante la corta estadía del controversial Nasralla. El partido se dividió y aún con elecciones contaminadas fue un tobogán de entrada y un laberinto de salida la participación del llamado señor de la televisión.

Luego este novato y frustrado aspirante presidencial se convirtió en enemigo acérrimo político del partido que le dio la oportunidad de ostentar prestigiada posición.

Actualmente en la antesala eleccionaria se repite la historia y Libre le abre las puertas a Nasralla.

Si Xiomara no logra la alianza con Yani, no sería extraño que la “Dictadura azul” siga cuatro años más en el poder en un país llamado Honduras.