Para diciembre de 2020 la población de la Tierra alcanzó los 7, 800 millones de habitantes. De estos 11% están en Europa, 5% en América del Norte, 9% en América del Sur, 15% en África, 60% en Asia.

Una población mundial que está envejeciendo. Debido a la disminución de las tasas de natalidad y la mejoría en las expectativas de vida de las personas este fenómeno va en aumento.

Según datos del Banco Mundial, en 2019 las personas de 65 años de edad o más representaban el 9% de la población mundial, en 1960 no alcanzaban el 5%. Este grupo de edad pasó de 150 millones en 1960 a 697 millones en 2019. Para 2050 se espera que representen el 16%.

En países de primer orden a las personas mayores se las percibe cada vez más como elementos que contribuyen al desarrollo.

En nuestro país esta perspectiva está muy lejos de ser realidad.

Aún si formas parte del exclusivo 6% de la población que tiene un título universitario, si pasas de los 40 años no obtendrás trabajo o te sustituirán por alguien mas joven.

La toma de decisiones de las empresas son realizadas por los nuevos líderes jóvenes, altamente tecnifícados, fríos, calculadores, que precian los resultados en términos de productividad, y sin ninguna sensibilidad por la persona.

Cuando éramos niños nuestros padres nos inculcaron el respeto por las personas mayores, y así crecimos demostrándolo. Ya de adultos procuramos cuidarlos cuando nos tocó hacerlo.

Nos hicimos cargo de ellos, de su seguridad y de su dignidad.

Llegará el momento que a nosotros nos tengan que cuidar. ¿Seremos atendidos en la misma medida que atendimos a nuestros mayores? ¿Estarán en la disposición las nuevas generaciones de hacerlo?

Según lo visto hasta el momento no correremos la misma suerte. No se percibe en los jóvenes de hoy un compromiso con los valores de familia. De hecho no quieren tener responsabilidades de este tipo, no se quieren casar ni tener hijos.

Ese es el futuro al cual se enfrenta el planeta. Jóvenes al mando con una población cada vez más vieja, con poca sensibilidad y sin la intención de sacrificar su bienestar por otros y menos si son ancianos desvalidos.

La raza humana se está desmoronando porque en su esencia abandonó los valores morales y se conformó con lo material.

La generación de oro está envejeciendo. La del amor y respeto al prójimo.

La de los valores humanos. La suerte está echada. El planeta se estremece.