Sin duda alguna, la educación transforma a las personas. Es una fuerza poderosa que ayuda a descubrir capacidades múltiples y desarrollar habilidades esenciales para la vida en todos sus aspectos.

Me refiero no solamente a la educación formal, sino también a los procesos formativos para la vida, que tienden puentes de conexión hacia el mundo laboral, hacia el empleo y también hacia el emprendimiento.

He presenciado ese poder transformador en muchos jóvenes. Los he visto descubrirse a sí mismos y ser ejemplo para otros, a lo largo de muchos años, en programas de formación en valores a través del deporte, así como de proyectos orientados a la empleabilidad juvenil.

Cuando escucho el cliché “en los jóvenes se encuentra el futuro de Honduras” pienso en ellos, pero también en quienes aún no han podido encontrar una oportunidad para su desarrollo.

Entonces me asalta una pregunta: ¿y si ellos y ellas no perciben un futuro aquí?

Si tomamos en cuenta que la población de jóvenes que no estudian ni trabajan en Honduras es de más de 900 mil personas, en edades entre los 12 y los 30 años, el panorama es muy serio. Se trata del 10 por ciento de la población del país.

No podemos depositar en ellos el futuro si no trabajamos por abrir oportunidades para su desarrollo en el presente. Más allá de los buenos deseos, se trata de fortalecer proyectos que logren alinear necesidades, expectativas y capacidades de distintos sectores, con un objetivo en común.

Hace pocos días tuve la oportunidad de participar en un evento organizado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) en Honduras y la Fundación Hondureña de Responsabilidad Social Empresarial (Fundahrse) para presentar el proyecto “Creando Mi Futuro Aquí”, que promueve la empleabilidad juvenil y la educación.

Se trata de una iniciativa liderada por la cooperación internacional en asociación con distintos actores de la vida nacional, entre los que encontramos instituciones del sector público, de la sociedad civil y de la empresa privada.

El objetivo compartido es habilitar las oportunidades para nuestra gente, apalancándose en la educación, tanto en el sistema educativo formal como en procesos de capacitación para la vida laboral y el emprendimiento.

Es un gran proyecto con metas muy ambiciosas, pero alcanzables, a través de las alianzas. Porque el primer gran paso es reconocer que ninguna situación compleja, de las múltiples que atravesamos en Honduras, es superable sin la acción complementaria de los distintos actores de la vida nacional.

Honduras se encuentra aún en un momento de bono demográfico en el que la mayor parte de su población es joven y productiva, pero si no habilitamos juntos esas oportunidades necesarias para su desarrollo aquí, solamente habremos perdido el tiempo vanamente, el país no mejorará.

Por otra parte, la niñez y la juventud que emigra de forma irregular, muchas veces por desesperanza ante las condiciones de vida, se expone a los más terribles peligros: trata de personas, abusos de toda índole, criminalidad e incluso la muerte.

El proyecto “Creando Mi Futuro Aquí” representa una valiosa vía para avanzar en la creación de oportunidades de educación y empleo, de transformar la realidad de miles de jóvenes aquí en Honduras.

Habilitemos juntos esas oportunidades, la educación es el camino a esa transformación que buscamos, no hay tiempo que perder.