En noviembre de 1886 un hombre llamado Alfred Happle vendió a la compañía minera Little Treasure sus derechos sobre la “Parcela No.19”, en Witartersrand, Sudáfrica en 1,500 libras. Le pareció un negocio fabuloso porque acababa de comprarlos en solamente 50. Había multiplicado 30 veces su capital y sin embargo hizo un pésimo negocio. La “Parcela No. 19” se convirtió en la reserva de oro más importante del mundo. Durante los noventa años siguientes produjo hasta un millón de kilogramos de oro por año. Aproximadamente el 70% de la producción aurífera del mundo occidental. A causa de estos hechos, se creó en las cercanías del yacimiento una aldea que más tarde se llamaría Johannesburgo, que con el tiempo se convirtió, llena de rascacielos hoy, en la capital de Sudáfrica. ¿Qué impulsó a Alfred Happle a deshacerse de esas riquezas por unos centavos? La ignorancia. No tenían idea de que había tropezado nada menos con la veta de oro que cubría toda la superficie de la fractura de Witartersrand. Y es esa misma ignorancia la que lleva a centenares de hombres y mujeres a vivir en un amargo resentimiento, desconociendo su capacidad para ser felices y productivos. Por ejemplo, un empleado que hace su trabajo displicentemente, ignorando su capacidad de hacerlo bien, sobresalir, elevar su autoestima y volverse un experto mejor cotizado. Un gerente que, con su forma de mandar, crea un ambiente tenso entre sus subalternos; sin comprender su capacidad de desarrollar un sano liderazgo que consiga compromiso, cooperación y una operación más fluida y exitosa. O un estudiante que sufre cada examen, sin entender que, cambiando sus hábitos de estudio, podrá no solo obtener buenas notas, sino comprender que estudia realmente para la vida. William James nos dijo: “El descubrimiento más grande de mi generación es que cada persona puede cambiar toda su vida, con solo cambiar su actitud mental”.

LO NEGATIVO: Recibir poco de la vida por no percatarnos del tesoro sobre el que estamos parados: nuestra propia capacidad latente para ser felices y productivos.

LO POSITIVO: Descubrir que, si podemos desarrollar una actitud mental positiva, podremos no solo desarrollar nuestro potencial, sino disfrutar cada día viviéndolo intensamente.

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