Entre la multiplicidad de actores y perspectivas relacionados con los desafíos que tenemos en Honduras, es indispensable buscar puntos de encuentro, que nos permitan colocar las grandes aspiraciones compartidas, por encima delas diferencias.

Porque las diferencias nos enriquecen, los permiten ser críticos y mejorar, pero en ocasiones perdemos mucho tiempo atrincherándonos en ellas, con una actitud defensiva -y a veces ofensiva- que no nos permite avanzar como sociedad.

La búsqueda del desarrollo sostenible, entendido como el tipo de desarrollo que toma en cuenta la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes, sin poner en riesgo la de las generaciones futuras, se perfila como ese punto de encuentro en el que todos los sectores están llamados a dialogar, participar y generar alianzas.

Hoy inicia un importante encuentro organizado por la Fundación Hondureña de Responsabilidad Social Empresarial, Fundahrse. Se trata de la Semana de la RSE y la Sostenibilidad, que tiene como punto central “Transformando las empresas, priorizando las personas”.

El encuentro es propicio, en la medida en la que todas las organizaciones están llamadas a reaprender y transformarse para la nueva realidad que nos parecía tan clara en momentos de confinamiento por la pandemia, pero que en el día a día parece diluirse.

En efecto, nos encontramos ya en esa otra realidad, en la que es más necesario que nunca enfocarnos en las personas, haciendo a un lado intereses particulares y en contraparte, atendiendo el llamado de la Organizaciones de las Naciones Unidas, de no dejar a nadie atrás.

Esta es una gran oportunidad para reconocer el importante valor que posee la participación de la empresa privada, la sociedad civil organizada y la academia, junto al sector público, en la creación de las condiciones que permitan avanzar por la senda del desarrollo.

La empresa privada, de manera especial, tiene un rol fundamental en la generación de trabajo decente y crecimiento económico, que debe considerar una autoevaluación por parte de este sector, con un interés genuino por mejorar continuamente.

Además, sin la participación de la empresa privada en la dinámica de la economía nacional, es muy difícil pensar en el desarrollo sostenible, tanto por la generación de empleo directo e indirecto, como por el pago de impuestos que contribuye a generar las condiciones para que el Estado pueda dar respuesta a la población, especialmente en salud y educación.

Es también indispensable escuchar activamente la perspectiva de la sociedad civil, sobre esas necesidades que muchas veces creemos entender, pero en las que nos falta profundidad, de la misma manera, es indispensable la participación de la academia, como fuente de conocimiento e innovación que abre la puerta a soluciones innovadoras, eficientes y efectivas.

Cada uno de los sectores tiene un rol insustituible en la vida nacional. La generación de alianzas multisectoriales es el camino para abordar asuntos que nos competen a todos y que están plasmadas en la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por la ONU.

Priorizar a las personas implica que cada actor social asuma su responsabilidad compartida o corresponsabilidad, con buena disposición de escuchar, comprender, proponer, incluir y avanzar. Lo que hoy parece un sueño, es posible en la medida en que existan espacios para converger y dialogar con respeto e inclusión. El futuro de Honduras pasa invariablemente por la sostenibilidad.