Las duras palabras de la vicepresidenta de Estados Unidos hacia los inmigrantes son la antítesis de su propia historia como país y aunque, tratadas de suavizar posteriormente, reflejan una política migratoria que lidia entre el humanismo y la política doméstica, donde los migrantes son siempre una baza en manos de demócratas y republicanos en tiempos de elecciones.

Buscar las causas de la migración no es para EE UU buscar una excusa para luchar contra la inmigración ilegal, es la acción correcta y oportuna para detener una hemorragia humana que con el paso de los años solo se ha incrementado, como también las causas que la provocan a nivel del Triángulo Norte.

Esas causas subyacen siempre en las olas migratorias de la última década, pobreza, corrupción y criminalidad. Empero, la misma inmigración sea legal o ilegal es la más vieja acción tomada contra la pobreza, porque aunque haya causas que están en la superficie como la pobreza, la corrupción y la criminalidad, también hay otras que tal vez no se ven tan claramente en la superficie, pero que son determinantes para hacer que los centroamericanos busquen el sueño americano.

Es posible que sea una cadena donde un eslabón nos lleva a otro, porque definitivamente la corrupción como factor que provoca la migración ilegal, es también el factor concomitante que hace que en Honduras sean deficientes o en el peor caso inexistentes los servicios básicos como salud y educación. Pero también se debe entender la migración en un contexto histórico más amplio, considerando la migración como la consecuencia lógica de grandes amenazas que han surgido sobre los pueblos como el hambre, tal como sucedió con el pueblo hebreo, heredero ciertamente de toda una tradición migratoria que comenzó cuando el patriarca Jacob, padre fundador de la nación judía, huye a Egipto a causa del hambre, no tratándose de la acción de un individuo sino de una nación completa que empujada por la necesidad tendrá que formar vida en otro lado. La pobreza siempre provocará migración y la migración traerá consigo otros fenómenos sociales. Fue allí precisamente en Egipto donde surgieron contra los judíos los prejuicios racistas, los programas de control de la natalidad y finalmente la idea común entre la gente, que su aumento poblacional representaba una amenaza para la seguridad de Egipto.

Así como entre los sueños y la realidad muchas veces las fronteras son tan tenues, así también sucede con la inmigración, pues son fronteras que a veces parecen estrechas, pero que a causa de estos fenómenos como el hambre, el desempleo y la desesperanza, ensanchan por completo el esquema mental de las personas ante el arraigo de la tierra materna, por lo que muchos que antes jamás considerarían inmigrar, para ellos hoy es una opción que tienen sobre la mesa, no producto solamente de un deseo de ganar mejor, sino de un deseo de cambiar completamente de vida, es decir de buscar una mejor vida, un anhelo totalmente legítimo en cada ser humano.