La humanidad espera mejores tiempos en este año 2022, con la esperanza de que la pandemia del coronavirus quede en el pasado de los dos años anteriores y esta “colita” que todavía deambula con la variante del ómicron se convierta en una gripe común que ya no deje pérdidas de vidas humanas.

Hay incertidumbre con las informaciones de los distintos medios de comunicación y en especial las emitidas a través de las redes sociales donde hay contradicción de las causas y efectos del ómicron.

Pues la Organización Mundial de la Salud, que es la institución oficial para pronunciarse sobre la situación de esta variante, solamente ha confirmado que este virus es de más fácil contaminación y la alerta en diferentes países del mundo ha vuelto a cerrar fronteras terrestres, aéreas y marítimas para la regulación de visitantes extranjeros.

De igual manera las vacunas, no importando la marca, han sido la solución para el control de la pandemia del coronavirus, pero la sociedad mundial aún inyectada con las dos vacunas básicas, cae en dilema al aparecer la tercera de refuerzo y últimamente anunciada hasta una cuarta vacuna.

Hay denuncias internacionales de diferentes instituciones sociales que señalan que esta pandemia que aún es una incógnita su origen, también se convirtió en una plaga mercantil.

En Honduras una población con 9,700 mil habitantes ha empezado un año 2022 aún con restos del coronavirus a través de la variante ómicron y con la amenaza de las gripes del dengue y la influenza.

Cuando a finales del año pasado se anunciaba casi el cierre de los centros de atención del coronavirus al quedar casi vacías, pero actualmente están abarrotadas de nuevo.

La esperanza mundial es que pronto haya mejores tiempos y especialmente para los países pobres como un país llamado Honduras.