Las acciones de seguridad ocupacional muchas veces tienen resistencia de parte de los trabajadores.

Usar la indumentaria o equipo de la forma correcta, aceptar limitaciones de circulación, someterse a inspecciones o asistir a charlas puede resultar incómodo y representar un mayor gasto en tiempo o pérdida de ingresos. Adicionalmente, se pueden concebir como formas de control o estorbo de parte de los jefes, resultando en que sean ineficientes y generen mala voluntad.

La experiencia nos indica que es necesario explicar a las personas de forma permanente las medidas y las razones detrás de ellas para lograr que lo acuerpen. Las charlas, boletines, rótulos y otras acciones de divulgación pueden parecer repetitivas, pero las lecciones van calando.

Adicionalmente ayudan a inculcar una cultura de interés por la seguridad y que se sienta que es algo que interesa a todos. La implementación funciona mejor cuando los procesos de seguridad están integrados a la operación normal con participación de los liderazgos naturales ya establecidos, por lo que las personas con responsabilidad sobre otros deben estar involucradas.

Ayuda también a mejorar el cumplimiento mitigar la carga financiera a los trabajadores. Cuando se trata de equipo individual, financiar la compra y entregar los implementos de seguridad requeridos a los trabajadores ayuda al cumplimiento.

La empresa puede garantizar la calidad de los mismos al adquirirlos directamente, y al comprarlos al por mayor puede obtener descuentos importantes que traslada a sus trabajadores. Adicionalmente, existe una parte importante del costo que debe ser cubierto por la empresa, especialmente en equipamiento que no es asignado personalmente. Estas soluciones no eximen de participación al Estado y a la sociedad.