En la vieja Inglaterra hubo un hombre que siempre le decía a su fiel sirviente lo que había incluido en su testamento. Y este le sirvió bien por largos años, contento de pensar que algún día recibiría una herencia. Cuando murió el patrón y el testamento fue leído, el pobre sirviente descubrió sorprendido y contrariado que lo que su señor le había dejado era “el honor de, al morir, ser enterrado en el cementerio de la familia”. Eso era todo. Creo que el desilusionado sirviente hubiera preferido unas quinientas libras esterlinas en vida, a todos los honores del mundo después de muerto. “Vale más una flor para el que vive, que una corona entera para el que está muerto”.

Y hablando de flores, cuenta una vieja leyenda persa, que el poeta Sadí, que hasta su juventud fue esclavo, en cierta ocasión dio a su amo una hermosa rosa, acompañada de un sencillo poema: “Haz bien a tu siervo mientras puedas hacerlo, pues el tiempo para poder realizarlo es tan transitorio como la belleza de esta flor”. Y cuenta la historia que la hermosa verdad contenida en ese breve verso tocó de tal manera el corazón del amo, que este dio de inmediato la libertad al esclavo. Más tarde Sadí llegó a ser un clásico de las letras persas.

Piense por un momento. ¿Puede usted regresar las agujas del reloj y hacer retornar el pasado? ¿Puede ir atrás en el tiempo y corregir el mal que haya hecho, o hacer el bien que no hizo? No, para bien o para mal, el día de ayer se ha perdido para siempre. Pero usted tiene el día de hoy. ¿Se ha preguntado alguna vez por qué Dios le permite vivirlo? ¿Será una oportunidad más de hacer algo más feliz y útil de su vida, facilitando también que quienes lo rodean, sean a su vez, más útiles y felices?

La verdad es que todos vivimos diariamente una oportunidad y un reto: la oportunidad de ser útiles y felices, y el reto de lograrlo. Y si lo piensa usted bien, encontrará que no vale la pena en absoluto rehuir este reto y tirar por la borda esta oportunidad. “La vida es demasiado corta para hacerla pequeña” sentenció en su tiempo el primer ministro inglés Disrraeli.

LO NEGATIVO: Beneficiar a los demás, cuando ellos ya no puedan disfrutarlo, o nosotros no podamos realizarlo.

LO POSITIVO: Si decidimos hacer el bien a alguien, ¡hagámoslo hoy mismo!

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