Unos 350 años antes del nacimiento de Cristo, un político arengaba al pueblo en las plazas de Atenas. Ese político es recordado como el más grande orador de la antigüedad. Su estilo se sigue estudiando hoy en día, casi 2,500 años después. ¿Sabe usted que este hombre era tartamudo de joven? La historia nos cuenta que llenaba la boca de piedritas de río, y se obligaba a recitar largos poemas. Así combatió la tartamudez. ¿Su nombre? Demóstenes.

A finales del siglo 18 y principios del 19, un compositor de música alemán vivía en Viena. Desarrolló un vigoroso estilo sinfónico. Inquieto en la instrumentalización y en la armonía, fue un innovador en su época y facilitó la aparición del romanticismo. Nos legó su música inmortal: 9 sinfonías, 5 conciertos para piano y uno para violín, 32 sonatas y una variedad de música de cámara. ¿Puede usted creer que este inmortal compositor quedó sordo desde los 30 años? En adelante tuvo tan solo que “imaginar” su música. Su nombre: Ludwig van Beethoven.

En 1929 un político norteamericano centró su campaña en el New Deal, una forma de hacer frente a la crisis económica. Fue electo presidente de los Estados Unidos, y tuvo tanto éxito con sus planes, que el pueblo norteamericano lo reeligió por 3 veces. En un país que admira tanto la condición física, ¿puede usted creer que este exitoso político quedó paralítico por poliomielitis? ¿Su nombre? Franklin D. Roosevelt.

Un tartamudo que se convierte en el más grande orador de su tiempo, un sordo compone música inmortal y un paralítico es elegido por 3 veces consecutivas. ¿Qué tienen en común estos tres personajes? Vivieron en épocas muy distintas y se dedicaron a campos completamente diferentes. Pero ninguno se excusó en sus debilidades, triunfaron a pesar de ellas. En lugar de sentir lástima de sí mismos, se concentraron en sus fortalezas, y dejaron una huella a su paso por este mundo.

LO NEGATIVO: Gastar nuestro tiempo en sentir autocompasión por nuestras deficiencias, dificultades y desventajas.

LO POSITIVO: Invertir nuestro tiempo poniendo pasión en lo que hacemos, y triunfar así a pesar de nuestros problemas e inconvenientes originales.

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