Los guardias de seguridad integran uno de los sectores más explotados en Honduras, sin derechos laborales y víctimas de la violencia.

Este rentable, desordenado y explotador negocio ha aprovechado el aumento de la violencia y el desempleo, pues este año 2022 hay más de 800 empresas de seguridad y un promedio de 80,000 guardias.

Siendo la capital Tegucigalpa y San Pedro Sula donde se ubican más del 70 por ciento de este rentable negocio, en manos de militares y policías retirados desde hace décadas.

La Secretaría de Seguridad no regula este descontrol y desmedido crecimiento de estas empresas que operan legalmente y otras ilegales, “empresas fantasmas”.A estos oprimidos hombres les dan una inapropiada capacitación para el manejo de armas, un par de uniformes y botas que ellos mismos tienen que pagar.

No tienen derecho a horas extras y peor los pagos de los mal llamados aguinaldos, de junio y diciembre.

Las prestaciones son violentadas y algunas veces les dan la cantidad que se les antoja a estos patronos, y en caso de muerte, cosa igual, a algunos les dan una cantidad que no sobrepasa los 10,000 lempiras o los gastos fúnebres, que no pasan de la cantidad antes mencionada.

Han existido casos donde guardias han asesinado a clientes por falta de buenas relaciones humanas. Pero también se debe a sus frustradas condiciones físicas y emocionales, pues muchos no ganan el salario mínimo y la mayoría tiene turnos de 12 horas continuas y los extremos de 24.Pasan con cualquier tipo de necesidad física y emocional: especialmente hambre, sed, sueño y malos tratos.

Ese es el ambiente laboral que viven las 24 horas del día y la noche estos esclavos uniformados, ante la vista y oído de las autoridades gubernamentales en un país llamado Honduras.