El perro, no importando su raza, ha sido parte de la vida del hombre y su fiel y noble acompañante desde fechas antiquísimas de la humanidad. El perro ha sido y es hasta la actualidad un miembro más de la familia en cualquier época y lugar del mundo.

La teoría más referente del origen del perro es que proviene del lobo y que a través de siglos evolucionaron sus diferentes razas con una variedad de características y, de acuerdo con la región donde viven, existe un promedio de 340 razas.

Entre las razas de perros ejemplares es necesario mencionar al perro suizo San Bernardo, conocido por el barrilito que lleva colgado en su cuello y que lleva vino para auxiliar a los exploradores en las montañas de nieves, e igual el perro pastor alemán o perro policía, que hacen afinidad a su nombre como aportantes a la protección de la sociedad con sus compromisos con la ley y el orden.

Lamentablemente se puede mencionar el lado opuesto, al “pitbull” y el “rottweiler”, el primero de origen inglés, y el segundo, germánico, que están en la lista de los perros más peligrosos.

En Latinoamérica ha habido una serie de razas. En Centroamérica, donde la mayoría de las familias han tenido perros, no se escuchaba la amenaza de ser peligrosos extremos, pues lo común era que a alguien lo mordió un perro y no pasaba a más.

Pero en los últimos años, en Honduras, estas dos razas, el “rottweiler” y el “pitbull”, han llegado hasta a matar personas, en especial a menores de edad.

En otras recordadas épocas de estas mascotas, sobresalía la buena fama del recordado perro llamado “aguacatero”, famoso por ser fiel, noble y preparado para la subsistencia en un país llamado Honduras.