Es lamentable, penoso y vergonzoso cómo dos asaltantes exfuncionarios del anterior Gobierno de la república de Honduras huyen con el “botín” en las manos y una frontera vecina se abre automáticamente para compartir lo robado.

En fechas pasadas, esos dos prófugos de la justicia hondureña, Ebal Díaz, exsecretario privado del gobierno del expresidente Juan Orlando Hernández Alvarado, y Ricardo Cardona, también con cargos similares, venían cometiendo una serie de actos de corrupción.

Fue el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) que denunció una serie de actos ilícitos cometidos por Díaz y Cardona mientras ocuparon esos cargos de confianza del presidente Hernández Alvarado y algunos otros puestos públicos, en el caso de Cardona.

Entre los señalamientos del CNA está el fallido proyecto Casas Contenedores, que causó un perjuicio económico al Estado de Honduras de 1,200 millones de lempiras.

Además, se suman a Díaz dos procesos investigativos del Ministerio Público que todavía están pendientes.

Una de esas investigaciones está asignada a la Unidad Nacional de Apoyo Fiscal (Unaf), la cual trata del mal manejo del proyecto llamado Residencias Morazán y Reasentamiento de pobladores de Lomas del Diamante.

También ha sido señalado por el Instituto de la Propiedad (IP) y Proyectos de Recreovías por vincularlo a 19 líneas de actos de corrupción y desvío de fondos. Y ser señalado por vínculos con el narcotráfico.

Por su parte, Cardona fue señalado por CNA por latrocinio tras su paso por la extinta Secretaría de Desarrollo e Inclusión Social (Sedis) y valoró el perjuicio monetario al Estado de Honduras por 178,845,912 lempiras.

Mientras las autoridades competentes hondureñas anuncian haber congelado un dinerito de ocho millones de lempiras de las cuentas de los delincuentes “mucos” de Díaz y Cardona que dejaron olvidados en un país llamado Honduras.