La humanidad se encuentra con crisis y desafíos que le confrontan de manera permanente. Uno de los gigantes que se levantan de manera furiosa es el cambio climático, no hay duda que los ecosistemas han entrado en procesos de cataclismos a tal punto que los especialistas observan que el planeta esta entrando en puntos de no retorno.

Por ejemplo, las tormentas son cada vez mas poderosas, las temporadas de huracanes traen consigo fenómenos más letales, la depredación forestal es inmisericorde devorando hectáreas de bosques que sucumben ante la mano criminal del homo sapiens que es cada vez mas salvaje y menos sabio.

Los polos se descongelan aceleradamente aumentando el nivel de los mares modificando los ciclos naturales a los cuales nos acostumbramos, es por ello que en verano podemos tener tormentas eléctricas y en invierno calores insoportables.

Conectado a ello también están en el escenario mundial los desafíos de hambrunas, conflictos diplomáticos y hasta bélicos como el ruso ucraniano que ha puesto en jaque la economía alzando los precios del petróleo y otros insumos de exportación que conspiran para traer crisis en el comercio internacional.

Ello ya representa colosales enemigos a los cuales se suman la pandemia del Covid19 que, aunque ha sido contenido por medio de la vacunación global aun sigue siendo un peligro latente, sobre todo para la población que se resiste a inocularse.

¿Qué hacer? No podemos cambiar el mundo, pero si forjar incidencia directa en nuestro cosmos personal, tomar conciencia y acción con respecto al cuidado del ambiente, el manejo de la basura, los desechos, y la limpieza en general de nuestro entorno.

Quizás sea tarde y el día de hoy estemos asumiendo las consecuencias nefastas de lo mal hecho ayer, pero al menos podemos reducir el impacto negativo que tan absurda irresponsabilidad nos ha traído hasta aquí. Es ahora o nunca.