Si usted es de las personas que continuamente está compartiendo con otros sus recetas medicinales caseras para diferentes tipos de dolencias, no está solo y está entre las personas que contribuyen no solo al folklore de nuestro país, también es capaz de darle la salida a muchas dolencias que de otra manera no se encontraría una manera práctica de alivio para muchos dolores. No estamos sustituyendo la medicina tradicional por la medicina natural, sino haciendo una reminiscencia de cómo se curaban los enfermos en tiempos pretéritos, ya que no todos sabemos, por ejemplo, que la medicina mesopotámica así curaba a los enfermos, antes de que llegara la medicina griega con toda su sistematización y sus fórmulas de causa y efecto.

Porque ahora cuando escuchamos a alguien recomendar un remedio casero para un mal determinado tenemos la tendencia de tacharlo de poco serie o matasano, pero lo cierto es que en la Mesopotamia antigua cuando la gente se enfermaba, se solía sacar al enfermo a la calle para que le preguntara a los transeúntes qué podía hacer o tomar para aliviar su enfermedad, y aquello era una forma tradicional de curarse de cualquier mal: si encontraba el consejo correcto se curaba, de lo contrario, solo contribuía a compartir el inmenso acervo de tradición oral en cuanto al uso de las plantas.

Porque ahora en el mundo moderno, a pesar de los avances médicos y la disponibilidad de fármacos, muchas personas están recurriendo a la medicina natural como una alternativa con menos efectos secundarios y más eficaz para tratar ciertos padecimientos. Sin embargo, he escrito este artículo por un consejo que me dio un joven cliente acerca de una semilla de la que conocía muy poco, la chía.

Y también hay que tener en cuenta que en esto de los consejos vale escuchar al viejo como a cualquier joven, porque enfermos estamos todos, solo que no a todos nos ha llegado el diagnóstico, pues resulta que este joven padecía de problemas intestinales y me comentaba que ya había acudido a un especialista para tratar su mal sin buenos resultados, pero luego alguien le recomendó que usara la chía, y él, siguiendo aquel consejo, comenzó el uso de esta semilla. El resultado fue increíble, se curó de su mal, se sintió tan bien que decidió compartir su receta con otros que padecieran el mismo mal.

Si hay algo destacable de esta medicina natural es lo práctica que es, usted puede experimentar un consejo medicinal casero y darse cuenta si funciona o no, usted puede terminar bendiciendo a su abuela por la receta o creyendo que solo se trata de otro menjurje que no funciona. Y es que estamos viviendo un tiempo en que toda enfermedad, como enseñaban los griegos, está conectada con el ser completo de cada persona, es decir, no se puede solo atender la parte física de la enfermedad, es necesario tratar el cuerpo, la mente y el alma.