Para mejorar tu vida busca ejemplos de personas que han logrado sus objetivos. Si ellas pueden, tú también. Te vendrá bien saber que muchas personas antes que tú consiguieron sus sueños. Conócelos, lee sus experiencias, opiniones. Nada es imposible y ellos lo demuestran.

Comparte tus pensamientos, preocupaciones, alegrías, planes de futuro, opiniones..., no importa, compartir tus pensamientos siempre es terapéutico. Somos seres sociales por naturaleza y necesitamos comunicarnos para sentirnos conectados. No importan tus tristezas. De esas todos tenemos, y muchas, pero recuerda que la alegría es el amor de Dios que palpita en nuestro interior, así que a sumar lo que verdaderamente importa. Reír con ganas hasta carcajadas.

Como si quieres llamar a tu amiga para decirle lo bien que te queda esa nueva camiseta o a tu madre para contarle los problemas del colegio de tu hijo, hazlo sin dudar. Los problemas son menos problemas cuando los compartimos y las alegrías parecen ser mayores.

El miedo no te permite evolucionar. ¿Lo conseguiré? ¿Lo haré bien? ¿Y si no...? ¡Basta! Hazles frente y deja claro que mandas tú. Todo el mundo tiene una zona de confort, donde nos sentimos cómodos y seguros. Recuerda que los miedos no te dejan actuar.

No escuches nada de aquello que venga de la limitación y la carencia, recuerda que la verdadera pobreza es de la mente, pero si esa se sustituye por un pensamiento de abundancia como abundante es Dios, entonces Él proveerá. Cree en todo aquello para lo que fuiste creado, recuerda que eres imagen y semejanza de Dios, quien creó la riqueza, la salud, la paz y la prosperidad del mundo.

A veces es fácil olvidar que simplemente estamos de paso. Es muy importante lograr las metas que te propones y ser mejor cada día; pero recuerda que no vivirás para siempre. Aprecia el tiempo que tienes para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, admira que estás vivo.Disfruta de tu vida, pero nunca dejes de crecer, ahí reside la verdadera lección. Nunca dejes de crecer...