Conservación ambiental

Biodiversidad, variedad de especies con las que compartimos nuestro planeta, es importante, pero ¿podemos asignarle un precio? ¿Y podemos estimar los beneficios y costos de la conservación? El profesor Anil Markandya y otros dos economistas (Lucas Brander y Alistair McVittie) han escrito tres nuevos artículos científicos para mi grupo de expertos, el Copenhagen Consensus. Hallaron que no sólo podemos estimar los costos y beneficios para algunos proyectos, sino también que la conservación puede ser una gran inversión.

Un objetivo para prevenir la pérdida de arrecifes de coral aportará por cada dólar gastado, al menos, $24 en beneficios ambientales. Del mismo modo, los investigadores encuentran que reducir la pérdida futura de bosques a la mitad, probablemente resulte en alrededor de $10 de beneficio por cada dólar gastado. Esto es de particular relevancia para Honduras, ya que alrededor del 44% del país está cubierto por bosques. Los economistas también consideran que aumentar las áreas protegidas probablemente sea un objetivo pobre, un punto importante ya que el 21% de la superficie de Honduras ya está protegida.

Esto es importante, porque la comunidad mundial, encabezada por las Naciones Unidas, está trabajando actualmente para formular una serie de objetivos clave, que guiará el modo en se utilizarán los recursos a partir del próximo año hasta el 2030.

El problema es que en este mismo momento, la mayoría de los grupos de interés comprensiblemente batallan para incluir sus objetivos favoritos, pero tener más de un millar de objetivos potenciales deja al mundo sin prioridades. Es por eso que el Copenhagen Consensus está ayudando preguntando a los principales economistas que analicen lo que funciona y lo que podemos solventar.

Por supuesto, algunas de las cuestiones obvias se refieren a una alimentación adecuada, agua limpia y una mejor educación y atención sanitaria. Pero los seres humanos no viven aislados del mundo natural. Más bien, dependemos de él para muchos beneficios diferentes, o lo que los expertos llaman ´servicios ecosistémicos´. Por ejemplo, los bosques no sólo proporcionan madera y leña, sino que también proporcionan protección contra las inundaciones, ya que pueden absorber las lluvias intensas. Los bosques en crecimiento absorben el dióxido de carbono del aire y lo fijan por décadas o incluso siglos, mientras que producen oxígeno.

Todos estos beneficios pueden ser valuados. La madera tiene un precio comercial, por lo que es sencillo. Captar el carbono se puede valuar basándose en los posibles costos que resultarían de evitar el daño climático, y del mismo modo el valor de proteger de las inundaciones parece manifestarse en una reducción de futuras inundaciones. También hay un valor para la recreación y el turismo, pero no todo esto es pagado por los usuarios. Por otra parte, preservar las especies tiene claramente un beneficio, pero normalmente no uno que nosotros pagamos.

Más espectacular es el análisis de los arrecifes de coral, que actúan como criaderos de pesca y recursos pesqueros, a la vez que albergan abundantes cantidades de especies. Al mismo tiempo, los arrecifes de coral poseen una belleza increíble, que se manifiesta tanto en grandes ingresos por turismo, como también en que la mayoría de las personas dicen que están dispuestos a pagar una cierta cantidad para asegurarse de que sigan existiendo para nuestros nietos. Los análisis muestran que la reducción de la pérdida mundial de corales en un 50% puede costar cerca de $3 mil millones por año, pero los beneficios totales probablemente llegan a por lo menos $72, o alrededor de $24 dólares por cada dólar invertido.

Cuando miramos a los próximos quince años, tenemos que enfocarnos mayormente en los errores obvios que evidencian miles de millones de personas que son pobres, carecen de alimentos, agua, salud y educación. Sin embargo, estos análisis sugieren que si están cuidadosamente elaborados, los objetivos ambientales también deben ser una parte de esta solución.

Nuestro trabajo consiste en garantizar que los argumentos económicos son escuchados de modo tal que escojamos los objetivos inteligentes dejando de lado los más pobres, para asegurar que los próximos quince años ayuden lo más posible al mundo y a sus habitantes.

(*) Bjorn Lomborg es autor de los best seller El ecologista escéptico y Cool It, director del Centro para el Consenso de Copenhaguem, y profesor adjunto de la Facultad de negocios de Copenhaguem