Las otras pandemias

Estimados lectores, en ocasión del Bicentenario propongo hacer un ensayo mental en identificar las pandemias que pululan entre nosotros y qué grado de control podemos tener en prevenirlas o erradicarlas en su caso.

El covid-19: no se ha ido, es un engaño colectivo creer que está bajo control, pero este maligno enemigo no puede contra nosotros si somos responsables en lavarnos constantemente las manos, mantenemos distancia social, usamos doble mascarilla y nos vacunamos.

La campante corrupción gubernamental: esta pandemia ya es antigua en nuestro país, pero hoy ha crecido de manera exponencial. Siendo ciudadanos honestos podemos y debemos exigir transparencia en el uso de los recursos; no podemos escondernos como el avestruz como si nada sucede en el desierto sofocante.

Distancia emocional: quizás muchos están cerca físicamente, pero siguen alejados emocionalmente de su entorno familiar. Este tipo de virus psicológico es capaz de destruir hogares completos si no se identifica y se enfrenta con sabiduría.

Ausencia de cambio: la pandemia no cambia a nadie, solo Dios lo hace. Es por ello que debemos reconocer que si salimos de esta prueba siendo las mismas personas perdimos una oportunidad valiosísima de hacer análisis introspectivo para hacer mudanzas para bien. Pero nunca es tarde para reparar portillos y hacer los ajustes que nos permitirán llegar a buena tierra.

Desde luego que usted podría enumerar otros virus que acechan en nuestros entornos, unos más peligroso que otros. Es nuestro adeudo enfrentarlos con las herramientas idóneas que nos permitan vencer tan incomodos adversarios.

En la celebración de la independencia nacional es menester que asumamos responsabilidad cívica y ciudadana para comprometernos por un cambio que traiga nuevos aires de esperanza a este pueblo que parece languidecer en la más cruel agonía.