Irrepetibles

Durante los 31 años que laboré en el hospital Mario Rivas me relacioné diariamente con los estudiantes de Medicina, tanto en funciones académicas como asistenciales. Tuve el honor de compartir con generaciones de jóvenes que buscaban su camino en esta difícil profesión. De sentir ese ímpetu de la juventud que impulsa al humano a esforzarse para alcanzar sus sueños. Fueron años excepcionales absorbiendo esa energía vibrante de jóvenes empeñados en una profesión que exalta la tenacidad, la perseverancia, el estudio y la pasión.

Fue un placer compartir con ellos las pasadas de visita matutinas en las salas de hospitalización, las clases magistrales, la práctica quirúrgica. Ya retirado del sistema público y dedicado únicamente a la práctica privada añoro esos días cuando transmitíamos experiencia y conocimientos. Muchos de los actuales médicos generales y especialistas que ahora ejercen fueron nuestros alumnos y es un gusto verlos ejerciendo la profesión de una forma correcta y honorable.

La situación ya no es tan favorable para las nuevas generaciones de estudiantes de esta hermosa profesión y de cualquier otra rama de estudio de cualquier nivel. La actitud de los jóvenes, la disminución en la rigurosidad académica, la difícil situación económica, les ha venido a restar posibilidades en la realización de sueños y el alcance de vidas dignas. Anteriormente nuestros ejemplos fueron figuras que en base a esfuerzo, disciplina, perseverancia y vidas ordenadas alcanzaban el éxito.

A los jóvenes de hoy les han vendido otros ejemplos. Todos exaltados mediáticamente por el éxito obtenido de la noche a la mañana, y su manera ostentosa y plástica de derrochar fortunas, sin ningún compromiso con dar ejemplos de vida. ¿ Cómo los podemos motivar ahora nosotros los llamados a hacerlo si fuimos formados de una manera totalmente diferente? Las motivaciones actuales son únicamente dos: hacer dinero rápido y tener fama. Le apuntan al mínimo esfuerzo con la esperanza de un momento mágico de suerte.

Difícil tarea para los padres de familia, maestros y sociólogos de estas nuevas generaciones de jóvenes. Son un papel en blanco que no admite escritura convencional. Generaciones digitales e híperconectadas con escaso interés en las relaciones personales. Ávidos de la gratificación inmediata, su lema es disfrutar el momento. Yo tuve la fortuna de ver la vida a través de los ojos de estudiantes de Medicina a la antigua. Fue un honor ver en primera fila lo que la determinación, el esfuerzo y la actitud correcta puede significar en la vida de un joven.

Tiempos pasados, irrepetibles.