¡El mejor viaje!

“Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”, sir Isaac Newton. La sabiduría es un viaje, no un destino en momentos de incertidumbre. Sin tener un panorama completo, dejamos el pie de la seguridad para entrar y avanzar dando un paso a lo desconocido.

Es allí cuando nunca dejamos de aprender, estamos apasionados y con audacia nos resistimos a no desmayar. Impulsados por el don encontramos que en este viaje de la vida nos debemos encontrar con nosotros mismos. Todos tenemos experiencias poco probables para cumplir nuestra meta y sueños, pero son parte del proceso de preparación.

La mayor tragedia no es morir, sino el no haber vivido nunca. Estamos en este viaje de sabiduría en la vida no solo para sobrevivir, sino para progresar. No se trata de lo que hacemos en la vida, es más bien quiénes llegamos a ser en el proceso de nuestro ser. El viaje de la vida nos lleva a nuestro desarrollo personal. El propósito de Dios en su vida es mayor que sus problemas, dolor, obstáculos y errores.

Dios nunca descalifica a nadie, aun cuando todo se ve arruinado. Es tiempo de sacar la mejor versión que hay en nuestro interior. No sabemos lo que podemos hacer hasta que tenemos que hacerlo, la sabiduría siempre nos ayudará a descubrir y seguir el mejor camino para nuestra vida. Cuando fracasas en planear, planeas para fracasar.

“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes dice el Señor, son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza”, Jeremías 29:11 NTV. Hay dos cosas que podemos hacer en este viaje de sabiduría preparación y práctica. No se puede cambiar la manera de vivir si no se está dispuesto a cambiar la manera de decidir; mate de hambre los malos hábitos, viva bien hoy y este se ocupará del mañana.