La firma electrónica

Cada documento que se firma en Honduras debe ser en físico para ser legal. Esto acarrea una enorme cantidad de ineficiencias sin dar una seguridad adicional. La inmensa mayoría de los documentos que se firman son administrativos rutinarios, que no requieren mayor nivel de escrutinio o seguridad, pero para los que nuestra legislación requiere que exista una firma física.

Todas estas firmas manuales requieren una enorme cantidad de gastos de papel, impresión, transporte, mensajería y tiempo; acompañado de que dependen de una custodia y archivamiento real, de complicado manejo y con riesgos de pérdida o extravío.


Afortunadamente, existen soluciones a este problema. La legislación de firmas electrónicas se encuentra vigente en más de 50 países (incluyendo Estados Unidos, Canadá y todos los miembros de la Unión Europea), dando un impulso formidable a la productividad general al dar más confianza, orden, seguridad y simplicidad a la firma de documentos.


La legislación define los elementos para que una firma sea válida legalmente. Estos incluyen la intención de firmar, el consentimiento a realizar transacciones electrónicamente, la asociación de la firma con el registro y la retención de los registros. La legislación en algunas de estas jurisdicciones lleva hasta 20 años de vigencia, con un resultado equivalente o mejor al de las firmas físicas exclusivas.


Cualquier documento que se firma actualmente debe llegar físicamente hasta los firmantes. Esto implica que alguien se tiene que movilizar; un mensajero o un firmante como mínimo. El tiempo, el esfuerzo de coordinación y los gastos de transporte se vuelven parte del costo de la transacción. Esto sumado a los costos de la impresión física, causa ineficiencias en su gestión y sus servicios.