Menos ojos vigilarán las MER

Cada quien conoce su oficio y los políticos conocen el suyo, por eso con conocimiento nunca dejan de insistir en que en las mesas electorales receptoras se pierde o se gana una elección. Entonces deberíamos hacerles caso y trabajar en el tema de las mesas electorales, para que quien gane una elección sea el verdadero ganador y no el producto de una manipulación de los integrantes de las mesas electorales.

El problema es que en esto nunca se pondrán de acuerdo, si las mesas electorales tienen muchos miembros según los políticos se aumenta el riesgo de que se vendan las credenciales y si tienen menos miembros, se corre el riesgo del contubernio para favorecer a un partido en particular. Entonces vemos que el problema no debería ser abordado por los políticos, queda entonces aquella idea llevada y traída, pero siempre abandonada de la ciudadanización de las mesas electorales y aquí el problema es que los políticos desconfían hasta de su propia sombra. Pero dejando de lado el folclore político y poniendo los puntos sobre las ies, lo cierto es que el papel de los miembros de las mesas electorales receptoras es determinante en una elección, pero lo que sucede es que caemos en el juego de los políticos, pues los temas que para ellos son sensibles, siempre serán tratados a última hora, y manejados a su conveniencia.

Sin embargo, lo que aquí está en juego es la democracia, pues no podemos permitir que el ganador sea producto de la manipulación que se hace en las mesas electorales y abordar este tema con la seriedad y la importancia que reviste para el sistema democrático. Si el papel de estas personas, los miembros de las mesas electorales receptoras, es tan fundamental para una elección y juegan un papel determinante en el sistema democrático, entonces por qué lo único que se les exige es que sepan leer y escribir o por qué la sociedad en general, si los políticos gritan a voz en cuello que el problema está en las mesas, no aborda este tema y estructuran un programa que prepare ciudadanos para ejercer no de simples cuenta votos sino de custodios electorales, gente preparada, comprometida con la democracia y con conciencia, pues junto con la elección muchos pierden la conciencia y la dignidad.

En esta elección las mesas electorales tendrán menos ojos que vigilen y cuenten los votos, y los partidos minoritarios ya pisaron las puertas de la Corte Suprema de Justicia para exigir que sus miembros también se integren, aunque ni un menor número ni un mayor número le garantice a la sociedad, transparencia en las elecciones. Unos se aferran a menos miembros y otros luchan por más, pero ninguno de ellos pide capacidad, honestidad e idoneidad. En las mesas sucede lo mismo que a los funcionarios en los cargos públicos, su lealtad conoce fronteras y en ellas el partido está primero, no conocen el compromiso con la democracia y su falta de preparación se evidencia desde no saber de normas parlamentarias para abordar las decisiones en la mesa electoral receptora hasta la pobreza de cultura en general que, cuando se les pide las cantidades en letras y guarismos, muchos se preguntan si es sin alcohol.