¿Qué es en realidad la madurez?

Abigail Van Buren ha escrito por muchos años una muy leída columna periodística titulada “Dear Abby”. Como la columna está sindicalizada, se reproduce en docenas de periódicos, sobre todo de habla inglesa. En ella ha contestado literalmente a miles de lectores sobre los más diversos temas. Los alumnos de una clase de noveno año de una escuela pública de Milwaukee le escribieron pidiéndole una definición de “madurez”. Ella contestó, como siempre, breve y simple. La respuesta fue publicada en el periódico escolar y le enviaron una copia.

Fue tan interesante, que años más tarde fue incluida en un libro “The Best of Dear Abby”
¿Qué les dijo esta mujer excepcional a esos jóvenes de Milwaukee? La respuesta era sencilla. Juzgue usted. “La madurez es la habilidad: de hacer un trabajo ya sea que estés supervisado o no; de terminar una faena una vez que la hayas comenzado; de llevar dinero consigo sin gastarlo; y de aguantar una injusticia sin querer vengarte”. ¡Cuatro cosas que deberían llamarnos a la reflexión! Lucen tan sencillas que pueden confundirnos.

Pero puedo asegurarle, sin embargo, que más de uno no pasará esa prueba de madurez tan fácilmente. Un profesor abandona la clase por quince minutos y deja un trabajo para ser realizado en su ausencia. Si se arma una algarabía, bromas, chistes y cero trabajo, esos alumnos no pueden trabajar bien sin supervisión, por falta de madurez.

Por otro lado, a nivel personal, otra prueba es dejar las cosas a medias. Desde libros que jamás se concluye su lectura, hasta el arreglo del clóset “que concluiré la semana que viene”. Todos tenemos nuestros propios ejemplos. ¿Y qué me dice de “llevar dinero consigo sin gastarlo”? Para muchos un imposible. Tanto, que si tienen una tarjeta de crédito acabarán llenándola y se verán en dificultades para salir de la deuda. Pero quizá la prueba más contundente de madurez está en “aguantar una injusticia sin querer vengarte”. ¿Difícil? Sí, aunque ese parece ser el único camino acertado. ¿Hay recompensas en la madurez? Las hay, y grandes. Quizá la mejor es la “paz mental”.


LO NEGATIVO: Ir por la vida cargándonos de años, sin madurar nunca.
LO POSITIVO: Ganarnos el derecho a la madurez, pensando y actuando para lograrla.