Desafíos de banca estatal

Además de excluir los préstamos directos, son necesarias otras reformas en Banhprovi para mejorar su efectividad. Los clientes siempre han resentido la lentitud de las operaciones, que deriva de que cada caso debe ser aprobado por la administración para hacer el desembolso, aunque haya pasado el análisis de parte de la institución que lleva el riesgo. Este problema es de fácil solución: Los bancos podrían tener una línea revolvente donde aprueban desembolsos y luego estos se reportan para cargarla de nuevo. Esta línea se podría también alimentar de los repagos de los clientes, reduciendo el doble movimiento del dinero. Los recursos administrativos del banco se utilizarían para auditar y supervisar el buen uso de los fondos y no para construir un departamento de créditos “espejo”.

Otro desafío es limitar el potencial para la asignación arbitraria e indebida de recursos a partes relacionadas, o con acceso especial, de los funcionarios de los bancos a estos fondos. Es importante regular los máximos asignables y dedicar una cantidad de esfuerzo a auditar para que no se viole esta regla. Sin embargo, la misma naturaleza de la línea revolvente fácilmente permitiría corregir cualquier abuso, obligando a estos créditos a migrar a una línea comercial sin mayor consecuencia.

El caso de Banadesa es más complejo, es necesario que se retire de otorgar préstamos directamente. Para que esta pudiese ser viable, como mínimo se deberían aplicar las mismas normas que las anteriores. Cualquier intento de condonar deudas y pretender que en el futuro se cambiará con un parche legal o administrativo es una quimera. Los beneficios inmediatos para los funcionarios de obtener agradecimiento por condonaciones o nuevos créditos pesarán más que las pérdidas futuras para el estado.