Padre amado quisiera...

Padre amado, quisiera que todos viviéramos haciendo esas cosas bellas que se prodigan los amigos queridos, los esposos amantes, los padres e hijos cariñosos, los maestros y alumnos compenetrados. Quisiera que no existiera el mal, que no existiera el dolor, ni las guerras, ni la violencia, ni la corrupción. Quisiera que viviéramos como personas preocupadas del bien del próximo, del marginado, del abandonado. Quisiera que nuestros corazones latieran a un mismo tono para cambiar el reino de Dios aquí en la tierra, como preparación de nuestra vida futura.


Quisiera que los adultos y los niños practicaran los principios esos ya tan olvidados como la generosidad, la fidelidad, la espontaneidad y la admiración. Quisiera que todos tuviéramos una sola finalidad, la felicidad en conjunto.


Yo creo en ti mi Señor Dios, creo que no hay nadie como tú, tú me llenas, me satisfaces, calmas mi sed, le das razón a mi vida, soy otra persona por tu amor. Creo que nos reuniremos y estaremos juntos en la eternidad como en un estado perfecto de amor y armonía.


Creo que tú has hecho perfectas todas las cosas. Tu sabiduría no tiene límite. La vida vale la pena vivirla cuando está llena de ti. Tú haces la gran diferencia. Mis manos no cesan de escribir todo lo que siente mi corazón, es como un desbordamiento del río que se quiere tirar al mar y encontrarse con la fuente inmensa de donde proviene. No puedo dejar de sentir esa alegría gozosa de tenerte cerca de mí, que me acompañarás en mis momentos difíciles.

Que me harás feliz con detalles lindos y primorosos, que me obsequiarás continuamente regalos y dones como un amante enamorado profundamente, que me abrazarás por delante y por detrás, que me cuidarás como a la pupila de tus ojos, que me darás de comer exquisitamente, que me conservarás con salud, que alimentarás mi fe continuamente, que no habrá nada que tú no quieras o puedas darme.


Tengo fe en ti y se que harás lo correcto y justo. Te amo mi amado Padre, te amo muchísimo. En tus manos me entrego con silencio y paz...