Dificultades del imperio Bin Laden

Sobrevivieron al 11 de septiembre tomando sus distancias con Osama Bin Laden, la “oveja negra” de la familia, pero los propietarios de la sociedad Bin Laden, mastodonte saudita del sector de la construcción, no resistieron al aumento de poder del príncipe heredero Mohamed bin Salman.

El Grupo Bin Laden, el mayor imperio de construcción de Arabia Saudita, fundado por el padre de Osama Bin Laden en 1931, se enriqueció durante décadas gracias a su cercanía a la familia real saudí; pero ahora está ahogada en deudas.

El Estado retiró el control de la gestión a la familia Bin Laden, que construyó gran parte de la Arabia Saudita moderna, como parte de una campaña anticorrupción encabezada en 2017 por el príncipe heredero, apodado “MBS”, y considerada una purga política. “Los Bin Laden sobrevivieron al 11 de septiembre, pero no pudieron sobrevivir a MBS”, declaró a la AFP un conocido de la familia. “Uno hubiera podido pensar que sería al revés”.

Bakr Bin Laden, expresidente de la empresa y hermanastro de Osama, de 70 años, está detenido desde entonces. El Gobierno recuperó la participación de los tres hermanos en la compañía, o sea, el 36.2%, según un documento oficial al que tuvo acceso la AFP. Las autoridades también incautaron bienes, sobre todo mansiones, jets privados y una colección de autos de lujo, y prohibieron a los miembros de la familia viajar al extranjero, aseguran sus conocidos.

Mohammed, el padre de Osama, fundó la compañía, que se convirtió en un imperio de miles de millones de dólares a través de lucrativos contratos públicos de construcción de palacios, universidades, carreteras y mezquitas. Este inmigrante yemení tuvo más de 50 hijos de varias esposas. Una familia tentacular por la que se interesó la opinión pública internacional después de los atentados de septiembre de 2001 en EE UU, orquestados por Osama, el fundador de la red yihadista Al Qaida.

La empresa tenía lazos tan fuertes con los dirigentes saudíes que Bakr bin Laden conservó un espacio de trabajo en la corte real. Solía servir de “distribuidor de billetes” a los miembros de la familia real, según una de las fuentes. “Mi abuelo Mohammed bin Laden y mis tíos ayudaron a construir el reino y sirvieron a sucesivos reyes, como socios ineludibles, con una lealtad y una gratitud indiscutibles. Esta relación especial ha terminado con MBS”, declaró un Bin Laden de la tercera generación. Un suceso dramático ocurrido también un 11 de septiembre fue una desgracia para la familia Bin Laden: una grúa de la empresa cayó sobre la Gran Mezquita de La Meca ese día de 2015, matando a más de 100 personas. Pero la campaña de represión de 2017 fue el golpe de gracia. A Bakr bin Laden se lo llevaron de su mansión de Yedá, rodeado de SUV negros, contó una de las fuentes.

Para los partidarios del príncipe heredero, esta campaña era necesaria contra la oligarquía multimillonaria para que pierdan sus hábitos corruptos en una época de austeridad presupuestaria.

Los Bin Laden “eran corruptos como muchos otros. No fueron abatidos como en China, sino encerrados en el Ritz”. La AFP no ha podido contactar con los tres hermanos Bin Laden y el Gobierno no ha respondido. La proximidad de la familia con el antiguo príncipe heredero saudí Mohamed bin Nayef y su ex brazo derecho Saad Aljabri (uno de sus hijos se casó con una hija de Saad bin Laden) también explicaría la acritud. Bakr bin Laden ha devuelto miles de millones de dólares en activos y acciones, pero sigue teniendo “activos importantes” en el extranjero fuera del alcance del Gobierno saudí.