Emprendedurismo, ¿cliché o solución?

Esperando a que el semáforo cambiara a verde para avanzar, observé un joven de unos 18-20 años que se dedicaba a lanzar bocanadas de fuego hacia el aire como forma de vida. Una escena cotidiana en nuestras ciudades, que desnuda la injusticia social y falta de oportunidades.

¿Pero esta observación es totalmente correcta? ¿Cuántos jóvenes por decisión propia prefieren no estudiar?

Estas nuevas generaciones son distintas a nosotros que nos educaron en la premisa que había que estudiar duro, obtener un empleo estable y así hacer una vida. Nos dijeron que el orden y la disciplina siempre rendía buenos frutos. En la actualidad les venden un mundo distinto donde muchos, sin estudiar ni llevar una vida disciplinada han llegado a ser millonarios. Que solo falta un chispazo de inspiración y buena suerte para triunfar y se sientan a esperar que eso suceda.

Y por eso no siguen reglas, no están dispuestos a seguir órdenes, se rebelan a la idea de tener un jefe porque piensan ellos son mejores. Y así, el tiempo pasa y ellos siguen en el mismo lugar, y les va creando un sentido de conformismo e inactividad mental.
Con el tiempo se dan cuenta que Jeff Bezzos, Mark Zuckerberg y Steve Jobs, dentro de sus aparentes fascinantes y desordenadas vidas tuvieron que hacer algo por encima de la media. Que no solo tuvieron un don visionario especial, sino que invirtieron tiempo, esfuerzo, y un inclaudicable deseo de triunfar.

Nuestros jóvenes son impasibles. Pueden pasarse toda la vida esperando que el éxito toque a sus puertas.

La famosa palabra de moda, “emprendedurismo”, (o emprendimiento como debería usarse correctamente), les ha caído del cielo. Ven reportajes de personas que decidieron iniciar un negocio de venta de servicios, comidas etc, y eso les da más esperanzas sin saber que muchos de esos negocios no soportarán la prueba del tiempo y que más temprano que tarde desaparecerán porque no generan los dividendos deseados. No les dicen que los negocios informales requieren más esfuerzo, disciplina, dedicación y paciencia.

La educación formal cada día está quedando obsoleta pero su enseñanza invaluable ha sido crear la convicción que solo con disciplina y tenacidad se logran metas. Los jóvenes ahora no desean estudiar y el país no tiene programas educativos modernos orientados a la actualidad.
Esa es la brecha que será muy difícil reparar, mala oferta y escasa demanda. Cada día habrán más jóvenes intentando emprendimientos informales, esperando que por arte de magia el éxito llegue a sus vidas.