Ni política ni lamentos

Nuestro país es la tierra de los escépticos.

Aquí no se conoce la esperanza ni el deseo del buen vivir. Aquí anida la tristeza y el abatimiento emocional. Y bajo esa percepción nos sentimos cómodos. Aquí las personas han desarrollado un sentimiento lastimero de autocompasión que los mantiene en una actitud de negación a lo bueno.

Y dicen que es por la corrupción. Pero recién realizamos aquí elecciones primarias, tuvimos la oportunidad de cambiar el panorama gris proponiendo buenos candidatos y votando por ellos, pero no lo hicimos. Quedaron los mismos, y algunos nuevos cortados en el mismo molde. La percepción general es que con los que quedaron no se va a mejorar nada, que seguiremos igual.

Vemos pasar la vida de nuestro país como en una pantalla de televisión, sentados en primera fila, criticando y quejándonos. Esperamos que los demás hagan lo que hace falta. Hasta que entendamos que somos responsables de lo que aquí pasa esto mejorará.

Si cada uno de nosotros hiciera lo que le corresponde para crear bienestar, no tendríamos corrupción. Tenemos corrupción porque hemos sido indolentes. Al dejar de hacer lo correcto permitimos que otros hagan lo incorrecto.

He aquí algunos aspectos que tenemos que practicar si queremos sacar adelante al país:
Instrúyase. Lea de todo. Amplíe sus horizontes con la lectura.

Estudie algo. Un idioma, una carrera técnica, una profesión. “Pesa más una pala que un bolígrafo”.

Corrija su ortografía. Parece algo sin importancia, pero la forma correcta de usar la escritura habla de gusto por los detalles y eso representa orden.

Sea una persona responsable en cualquier actividad. Asegúrese de ganar su propio sustento y no espere que le regalen la vida.

Eduque a sus hijos en el hogar sobre la vida, los valores morales, la honestidad, y la integridad. Si tiene vicios déjelos, si es violento busque un psicólogo. Sea ejemplo para ellos. A la larga su conducta será lo que les marque el rumbo.

Manéjese de una forma educada siempre. Buenos modales, hablar correctamente, ser gentil con las damas y personas de mayor edad.

Cultive su espíritu en la forma que sea. No caiga en el cinismo de la vida social. Practique la compasión y la solidaridad.

Escoja sus amistades por sus cualidades y no por lo que le pueden dar. Disfrute sus momentos de soledad, allí radica la sabiduría. Fíjese metas, aspire a ser feliz.

Educación y cultura, no política ni lamentos. Esa es la solución.

La ignorancia es el sustrato perfecto para la corrupción.