Siga cuidándose

Decenas de muertos diarios es la dolorosa marca que nuestro país despide a causa de la pandemia del covid-19. Llevamos un año, y definitivamente hemos reprobado como sociedad en el manejo de tan mortal virus. Se dijo desde el inicio que los países que mejor sobrellevarían esta prueba serían aquellos que tuviesen las poblaciones con mayor disciplina.
Lastimosamente en nuestro escenario se han encontrado los factores ideales para provocar la tormenta perfecta: un Estado corrupto y una población sin ningún tipo de conciencia y responsabilidad de lo que afronta.


En marzo del año anterior bajo la justificación de la pandemia se aprobó un presupuesto de 420 millones de dólares, un poco más de 10,000 millones de lempiras, para la construcción de 94 hospitales que aún no existen; luego se compraron siete hospitales móviles que terminaron siendo cascarones vacíos sin lo requerido para la atención de pacientes covid.


De ello seguimos preguntándonos: ¿Adónde está el dinero? Aunque las respuestas son evidentes: en los oscuros bolsillos de los corruptos que han hecho negocio a costa del dolor de la ciudadanía. Si eso ya es una tragedia colosal, ahora sume la irresponsabilidad absoluta de los compatriotas que tratan de forzar normalidades cotidianas que simplemente ya no existen. En ese panorama sanitario –mientras Europa aumenta las restricciones- los hondureños se fueron a las playas y lugares de recreación en una conducta casi suicida que según los médicos pasará dolorosa factura en las próximas semanas.

Sé muy bien que este mensaje ya no es popular ni provoca sano temor, pero quizá usted, amable lector, aún está interesado en la salud de su familia. Siga el A, B, C básico del cuidado: uso permanente de mascarilla, lavado constante de manos, y distanciamiento social (no aglomeraciones sobre todo en espacios cerrados). Siga cuidándose que la vacuna no vendrá pronto, siga cuidándose que usted es importante para el país y su familia.