Viernes Santo

El Viernes Santo es un día de duelo, pena y reflexión para la comunidad católica mundial, porque nos recuerda la crucifixión de Jesucristo quien murió en la cruz por la salvación de la humanidad.

Esta fecha conmemora la pasión y muerte de Jesucristo en la cruz, pues este día Jesús entregó su cuerpo y derramó su sangre para el perdón de los pecados de todas las personas.

De acuerdo con el Código de Derecho Canónico y la Conferencia Episcopal Española, los cristianos deben guardar ayuno alimenticio especialmente no comer carnes y guardar abstinencia.

El Viernes Santo se alaba el segundo Santo Oficio, que es la celebración de la pasión y muerte de Cristo en la cruz. La celebración de ese día es el rito de la Adoración a la Cruz. Se besa la Cruz en señal de aceptación del “sacrificio mostrado por Jesús”.

Según el Evangelio de Lucas, uno de los ladrones crucificados junto a Jesús le atacaba, diciendo: “Si tú eres el Cristo o Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro crucificado le reprendió diciendo: “¿Cómo, ni siquiera tú temes a Dios, estando como estás en el mismo suplicio?

El mensaje del perdón de Jesucristo que aun en su agonía. Pidió perdón para quienes lo crucificaron porque no sabían lo que estaban haciendo e igual ignoraban a quien estaban crucificando.

Han pasado más de dos mil años de esta crucifixión y todavía hay parte de la humanidad que pareciera que se han olvidado de este sacrificio de salvación y del mensaje de perdonar a los demás o nunca lo han entendido. Y saber que en la actualidad todavía existen traicioneros como Judas Iscariote que por 30 monedas entregó a su maestro e igual Pilatos que se lavan las manos en país llamado Honduras.