¡Sin calzoncillos!

“El interés es el enemigo de todos los afectos verdaderos”: Franklin D. Roosevelt. Muchos quieren sacar provecho de su trabajo y talento y se caracterizan porque no saben decir los detalles, no cuentan lo que saben, siempre se guardan información para usarla para su propio beneficio, exageran y adulan. Son personas que su tendencia siempre es alzar el ego a los demás y quieren llevarte a la cima, llenarte de halagos; pero siempre quieren disfrutar de lo que tienes y sacar provecho, si no es material, es de relaciones. Son personas detallistas, quieren saber todo, aun tus debilidades, para después conocer esas áreas y tener poder sobre ti con manipulación e intimidación.

Siempre están dispuestos a hacer perder su tiempo y esfuerzo, crean una burbuja de que todos han sido injustos con ellos y tienden a victimarse, crean objetivos falsos en su mente y quieren siempre dejar por sentado que se les tiene que ayudar en lo que ellos interesadamente presentan en forma de camuflaje, la ayuda para otros, pero en realidad es para ellos mismos. Las personas interesantes sin calzoncillos siempre no llegan tarde a tu vida, ya que siempre están allí y permanecen, se alegran de tu felicidad y brindan conocimientos, experiencias y buenos sentimientos, no te dicen que te aprecian, te lo demuestran. Cuando tenemos personas interesantes y no interesadas son las que te ayudan a llevar la carga.

Cuando el viento sopla contrario a lo que los interesados quieren, te dejan y se van; los que te aprecian arreglan las velas. Hay personas que fallan, y nosotros fallamos. El anhelo de la seguridad no nos permite tolerar la incertidumbre de relaciones; la mejor forma de vacunarnos de los interesados es quitarnos las falsas expectativas. “Vuelve en amistad con Dios y tendrás paz y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón”: Job 22:21-22. RVR60.