¡Mapa de ruta!

“La felicidad no ocurre por casualidad, sino por elección”: Jim Rohn. Los mapas nos ayudan a comprender el mundo en que vivimos, han sido fundamentales en el desarrollo de la humanidad. El primero tuvo lugar en Londres en 1854, cuando sufrieron y murieron miles por la enfermedad llamada miasma, resultado de inhalar vapores insanos, ya que prevalecía la Revolución Industrial. Vivimos en la era de la geolocalización, y ayudan a comprender fenómenos sociales, fuentes de epidemias y pandemias.

Los sistemas de geolocalización moderna, como Google Maps, Waze, Apple, City Mapper, facilitan, y lo más importante son los datos que se colocan en el mapa. La invasión de Normandía, conformada por catorce divisiones británicas, tres divisiones canadienses, una división francesa y una división polaca sobre el norte de Europa ocupada por los nazis.

Adolfo Hitler entendía bien la importancia de las indicaciones, él sabía que dar vuelta a todas las indicaciones de sus aliados significaba un soldado sin propósito. Todos tenemos un mapa de ruta en la Palabra de Dios, él nos dice lo que necesitamos saber y hacer, el humanismo secular cree que habla por Dios, no a Dios. Cuando comienza a seguir las indicaciones de Dios para salir de su problema debe existir el entendimiento de que Dios espera que sigamos atentos a las direcciones en el mapa de ruta. Lo primero para salir de cualquier desierto en la vida es la fe, ya que la fe invierte el orden natural. En lo natural vemos y después creemos, pero en lo espiritual primero lo creemos y después lo vemos.

“Si puedes creer, al que cree todo le es posible”: Marcos 9:23 RVR60. Nuestra fe no es pensamiento positivo o verborrea, son convicciones. La palabra fe en el griego es pistis, es un verbo progresivo, lo cual implica que la fe está continuamente aumentando y creciendo. Siga su mapa de vida, de seguro llegará lejos en Dios.